La muestra se desarrolló del 19 al 22 de octubre, con la apertura del presidente Javier Milei y la previsión de superar los 17.000 visitantes. Gorbarán lo definió como “el mejor momento de la Expo” y, a la vez, el mejor momento de Neuquén en la producción de Vaca Muerta.
Una ciudad que quedó chica
El éxito tiene su costado incómodo. Con los hoteles llenos y el tránsito colapsado, el ejecutivo admite el problema sin vueltas: “Un año está bueno decir que la capacidad hotelera está llena, la segunda vez no tanto, y la tercera es para preocuparse”. Lo atribuye a un atraso lógico de infraestructura frente a una dinámica de inversión muy fuerte.
Asimismo, el ejecutivo consideró que depende de la provincia. El gobernador de Neuqué, Rolando Figueroa, habló de ampliar el aeropuerto y sumar un hotel en la zona, lo que obligaría a buscar otro predio para la muestra. “El evento tiene para crecer y también tiene que crecer la capacidad de la ciudad”, planteó.
Otro cambio se nota a simple vista: volvieron los pabellones internacionales. Alemania, Suiza e Italia armaron espacios con varias empresas juntas, un formato que se había perdido. A eso se sumaron los clústeres productivos de provincias como Santa Fe y Córdoba, que llegaron con sus proveedores y le dieron “mucho color” a la exposición.
Las ferias no mueren, se reinventan
La pregunta sobre el futuro del formato lo entusiasma. Después de la pandemia, explica, las exposiciones cambiaron: hoy exigen altos niveles de capacitación, congresos específicos —algunos pagos, como los del Hotel Casino Magic—, charlas de expositores y stands con mucha más activación. La gente ya no va solo a ver productos; busca información y tecnología.
Gorbarán no esquiva el caso de la OTC de Houston, que supo ser la feria petrolera más grande del mundo y hoy compite con jugadores de Medio Oriente. Recuerda también la caída de la Rio Oil & Gas cuando el offshore perdió impulso. “Estas cosas se van acomodando”, afirmó. Por eso insiste en consolidar el presente.
“Las ferias no mueren, tienen 800 años de historia”, sostuvo. Hoy usan inteligencia artificial para captar visitantes y exigen registro previo, aunque la muestra se abre a la comunidad. Este año se sumaron las escuelas técnicas. “Mientras esté vivo eso, que sea un punto de encuentro, la feria va a funcionar”.
Side events: la otra agenda
La semana tuvo además una agenda paralela intensa. Las empresas organizaron side events: presentaciones matutinas en hoteles y encuentros con clientes y distribuidores. Gorbarán celebra que coincidieran el perfil comercial y el político “como nunca”, todos en una misma foto. “La tormenta perfecta en positivo”, aceptó cuando se le sugiere la expresión.
Hay cruces que suman, como los asistentes al evento de la Cámara Argentino-Texana de Comercio que también recorren la muestra. Pero marca un límite: la industria hace un esfuerzo enorme para estar cuatro días en la expo, y que otros eventos paralelos compitan con esa agenda “no es bueno para el tamaño de inversión que se está haciendo”.
“El que termina agotado es el CEO de esa compañía, que tiene que atender 14 situaciones”, graficó. Más aún cuando la propia feria ofrece el ciclo de charlas con los CEOs de las petroleras, que no podrían estar en otro lado.
Máquinas, barro y un superniño
El parque de máquinas, dividido en dos sectores, fue mucho más grande que el de la edición anterior, y aun así tuvo sus límites. La cercanía con el aeropuerto impidió levantar las grúas a su altura máxima. “A nosotros nos encanta la maquinaria pesada, a la gente le encanta verla, ojalá en funcionamiento”, destacó.
El clima agregó un desafío inesperado. Las lluvias, que atribuye al superniño, obligaron a consolidar el suelo porque los equipos se hundían. “Nunca llueve en Neuquén; venimos preparados para el frío y el viento”, contó. Hubo contacto diario con el sistema de emergencias provincial y bombas de achique listas. La feria nunca se inundó.
La próxima cita será la AOG Expo 2027 en Buenos Aires; después, la industria volverá a la Patagonia. ¿Dónde? Gorbarán espera ver qué ofrece la provincia: si otra vez el DUAM “o alguna opción superadora”. Cuando se le menciona que algún intendente de Plaza Huincul o Centenario podría pelear la sede, sonríe: “Y puede ser, puede ser”.