"Con Vaca Muerta no alcanza": El plan de Techint para blindar la industria ante el "aluvión" chino y la nueva geopolítica
Javier Martínez Álvarez demostró que incluso con el éxito total de Vaca Muerta y la minería, Argentina apenas llegaría a 2.000 dólares per cápita en exportaciones, un séptimo de lo que genera Australia. El llamado a construir una "Argentina integrada" que agregue valor local y se proteja de las prácticas desleales del comercio asiático.
En un seminario ProPymes marcado por la urgencia de definir el rumbo económico de largo plazo, la cúpula del Grupo Techint lanzó un mensaje unificado al gobierno y a su cadena de valor: el éxito del ordenamiento macroeconómico y el potencial energético son apenas el punto de partida.
Tanto Javier Martínez Álvarez, vicepresidente institucional del Grupo Techint, como Martín Berardi, presidente ejecutivo de Ternium Argentina coincidieron en que Argentina enfrenta un mundo en "guerra comercial" donde los recursos naturales por sí solos no garantizan el desarrollo, y donde la industria nacional corre peligro sin una "inserción inteligente" en Occidente.
Vaca Muerta y la matemática de la escasez
"Con Vaca Muerta no alcanza", fue la sentencia que atravesó el encuentro. Javier Martínez Álvarez puso números a la euforia energética: hoy Argentina exporta menos de 1.000 dólares per cápita en recursos naturales, frente a los 7.000 de Canadá o los casi 14.000 de Australia. Incluso en un escenario de éxito total para 2030, con el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y la minería a pleno, esa cifra apenas llegaría a los 2.000 dólares.
Berardi subrayó que "eso no alcanza para generar los empleos calificados, para generar empleo formal para lograr un país con desarrollo y sustentable". La conclusión es taxativa: sin una industria que agregue valor, la riqueza del subsuelo es insuficiente para sacar al país de la pobreza estructural.
El cambio de menú en China y el "bazuca" proteccionista
Berardi ofreció una radiografía detallada del frente externo, marcado por el fin de la hegemonía estadounidense como garante de la paz y un enfrentamiento geopolítico abierto.
El ejecutivo explicó el cambio drástico en la matriz china: al notar que su población decrece y el auge inmobiliario se agota, China dejó de invertir en viviendas para volcar esos recursos masivamente a la manufactura. El resultado es un superávit comercial que se triplicó en siete años, alcanzando los 1.162 billones de dólares. "China crece menos y exporta más; hoy ya tiene el 35% de la manufactura del mundo".
Este exceso de capacidad derivó en una reacción global violenta. "Lo que estamos viendo son tasas, aranceles del orden del 50% o del 100%. Cosas que no se veían desde 1960", advirtió Berardi, calificando estas medidas como un "bazuca" proteccionista que ya utilizan Estados Unidos, Canadá, México y Europa.
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En este contexto de cierre de mercados de Occidente hacia China, Martínez Álvarez desarmó el mito de que China es el socio complementario ideal y Estados Unidos la competencia.
"La asociación con China representa una decisión de primarización absoluta de la economía", advirtió. En cambio, visualiza en la reconfiguración de las cadenas de valor de Estados Unidos una oportunidad inédita para la industria manufacturera argentina.
Según su visión, Estados Unidos es el mayor importador de bienes industriales y, al cerrarle la puerta a China, necesita nuevos proveedores confiables. Incluso en energía, desestimó la competencia directa: el petróleo es un commodity y, en gas, Argentina ofrece a Europa una alternativa segura frente a la dependencia de zonas conflictivas como Rusia o Medio Oriente.
El impacto local: "Fase de rebote" y aluvión importador
Mientras el mundo se cierra a China, Argentina siente el impacto. Berardi detalló que el país tiene un déficit comercial de 16.000 millones de dólares con el gigante asiático en manufacturas industriales, compensado parcialmente por exportaciones primarias.
En el mercado interno, el "reset" de la economía en 2024 trajo una recesión con una caída del 32% en el consumo de acero. Aunque se proyecta una recuperación para 2025 y 2026, Berardi aclaró que el país está en "fase de rebote, no de crecimiento", lastrado por una construcción que aún no recupera la caída del 49% en productos largos.
Paralelamente, las importaciones indirectas de acero (en productos terminados como electrodomésticos, silos y galpones) se duplicaron respecto a la era 2017-2019, y la participación de China en ese segmento saltó del 18% al 32%. "Latinoamérica se está primarizando", sentenció Berardi.
La hoja de ruta: RIGI para PyMES y alineamiento con Occidente
Ante este escenario, la propuesta de Techint se estructura en tres ejes para 2026. En materia geopolítica, Martínez Álvarez instó a abandonar la "inocencia" y alinearse con el "occidente democrático". Berardi fue más allá: se necesita una política clara de defensa comercial contra las importaciones desleales de China, similar a la de los socios comerciales de Argentina.
En el plano de las reformas estructurales, los directivos pidieron una reforma impositiva que elimine distorsiones (Ingresos Brutos, tasas municipales) y una reforma laboral que reduzca la litigiosidad para atacar la informalidad, que hoy implica una evasión de IVA del 37%.
Mientras que en materia de inversión se advirtió sobre la necesidad de apalancar la cadena de valor para modernizarse y competir. "El RIGI existe solo para los muy grandes", reclamó Berardi. Si las grandes inversiones necesitan estabilidad fiscal y amortización acelerada, "las PyMES también".