Esto permite un ahorro de casi el 40% en los costos y una mejora en la operatividad, al proveer de flotas más compactas y actualizadas, con mejores resultados en términos de mantenimiento, seguridad del personal y logística.
Todos estos detalles fueron comunicados por los responsables de QM, Marcelo Guiscardo y Adrián Ramos, durante un encuentro con el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren.
El equipo, que se impulsa por el mismo gas que extrae de los yacimientos, fue ideado por ingenieros formados a nivel local y llevado a cabo con asistencia del Programa Nacional de Desarrollo de Proveedores (Prodepro).
Marcelo Guiscardo Vaca Muerta bomba a gas Vasco de Mendiguren.jpeg
“Este equipo sintetiza todo lo que entendemos por un proyecto de desarrollo: agrega valor, densidad nacional, tecnología. Un proyecto ideado por profesionales formados en nuestro sistema universitario y que nos posiciona en el mundo porque es una tecnología de las más avanzadas a nivel global, en un sector en el que sólo compiten Estados Unidos y China”, destacó Mendiguren.
En este sentido, añadió que "desde el equipo económico que lidera el ministro Sergio Massa tenemos el objetivo de desarrollar y complejizar la industria nacional. Y este tipo de innovaciones demuestra una vez más que, con sinergia y un proyecto de desarrollo claro, la industria argentina crece, apuesta al futuro y se proyecta al mundo”.
Guiscardo, socio fundador de la empresa, y Ramos, uno de sus directores, le transmitieron al secretario la conclusión del proyecto que incluyó 100 etapas de bombeo en campo para YPF y Pluspetrol.
Las autoridades detallaron las ventajas que ofrece esta nueva tecnología, y subrayaron que mientras con el proceso actual los equipos bombean entre 2,5 y 3 barriles por minuto, con esta nueva tecnología se logra bombear hasta 12 barriles por minuto.
En términos operativos, una flota de cinco sets de fractura y 20 taladros tiene actualmente un costo anual de US$ 170 millones y emite 602 toneladas de CO2, mientras que con turbinas de gas, esa misma flota consume US$ 32 millones y emite 467 toneladas de CO2.