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El buque Hilli Episeyo partió a Singapur para prepararse para operar en el Golfo San Matías

El buque de Golar LNG dejó África tras ocho años de operaciones y navega hacia Singapur para su reacondicionamiento. Amarrará en Río Negro a mediados de 2027.

El proyecto exportador de gas natural licuado (GNL) de la Argentina abandonó el terreno de las promesas y sumó un hito concreto. El buque de licuefacción Hilli Episeyo partió de las costas de Camerún tras completar ocho años ininterrumpidos de operaciones. La nave insignia de la firma Golar LNG navega ahora con rumbo al continente asiático, primer paso antes de su instalación definitiva en la Patagonia.

La unidad flotante amarrará en un astillero de Singapur para someterse a intensos trabajos de mantenimiento. Los ingenieros adaptarán sus instalaciones y reacondicionarán los equipos de cara a su próximo objetivo. Según confirmó la compañía Southern Energy LNG, el buque llegará al Golfo San Matías a mediados de 2027.

El arribo de esta embarcación a la costa de Río Negro representa un punto de inflexión para el desarrollo no convencional. Vaca Muerta necesita escalar su producción y el mercado interno ya no resulta suficiente. La llegada del FLNG (Floating Liquefied Natural Gas) materializa la vía de salida que las operadoras reclaman desde hace más de una década.

Un gigante de acero para el gas

El Hilli Episeyo no constituye un barco tradicional, sino una auténtica planta industrial flotante diseñada para enfriar el gas natural a -162 grados centígrados. Este proceso reduce su volumen seiscientas veces y permite su carga en buques metaneros para el transporte oceánico.

El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones impulsa los proyectos en Vaca Muerta.

La nave cuenta con una capacidad de producción de 2,45 millones de toneladas anuales (MTPA). Este volumen equivale a un procesamiento de aproximadamente 11 millones de metros cúbicos diarios de gas. La cifra representa un salto cualitativo enorme para la infraestructura energética nacional.

El desafío del midstream en la recta final

La cuenta regresiva hacia 2027 impone urgencias en tierra firme. La llegada del barco resuelve el cuello de botella de la licuefacción, pero exige una infraestructura complementaria impecable. La industria local tiene que alinear las obras de midstream para alimentar a este gigante de acero.

Las tareas prioritarias en el terreno incluyen el incremento de la actividad en los bloques gasíferos de la cuenca neuquina, la construcción de ductos de gran calibre desde los yacimientos hasta el Atlántico, la instalación de equipos de superficie para garantizar la presión de inyección y la adecuación de la zona de amarre en aguas profundas rionegrinas.

El reloj ya corre. El éxito de esta iniciativa excede al reacondicionamiento técnico en Singapur. La cadena de valor local enfrenta el reto de movilizar equipos, capital humano y financiamiento.