El banco central chino ha bajado en ocho oportunidades el coeficiente de caja desde comienzos de 2018, con el objetivo de que los bancos dispongan de más fondos para realizar préstamos cuando la economía crece a su menor tasa en casi 30 años.
Muchos inversores esperaban que Pekín anunciara pronto más medidas para apoyar la actividad, pese a que datos recientes han mostrado señales de una mejora y sus líderes llegaron a un acuerdo con Washington para apaciguar la larga guerra comercial.
Analistas no están seguros de que una recuperación será sostenible y pronostican que el crecimiento se enfriará aún más este año.
Liberar más liquidez reducirá también los riesgos de una crisis de crédito antes de las largas vacaciones del Año Nuevo Lunar a finales de este mes, cuando aumenta la demanda por efectivo.
(1 dólar = 6,9617 yuanes)