CEOs alertan sobre un impuesto que podría frenar la inversión
El 96% de las empresas no pudo expandir inversiones por el sistema fiscal, es la principal conclusión de la Encuesta Anual de Impuestos de KPMG Argentina.
Existe en Argentina un tributo que los propios especialistas impositivos describen como nocivo, que encarece productos y servicios, que inmoviliza capital de trabajo y que, pese a todo, las provincias siguen aumentando año tras año. Se llama Impuesto sobre los Ingresos Brutos y, por undécima edición consecutiva, lidera la Encuesta Anual de Impuestos de KPMG Argentina.
La undécima edición del estudio, publicada hace unos días, recogió las respuestas de más de 80 CEOs y especialistas impositivos de empresas medianas y grandes de diversos sectores productivos y de servicios del país. Los resultados retratan un sistema tributario que presiona, desalienta y genera saldos a favor que nadie devuelve a tiempo.
Ingresos Brutos: 60,81% de los votos, y en alza
El 60,81% de los encuestados identificó al Impuesto sobre los Ingresos Brutos como el tributo que más encarece de manera determinante los precios de los productos y servicios de sus empresas. El segundo lugar lo ocupó el IVA, con el 12,16%.
El dato es más significativo aún al compararlo con la edición anterior: el año pasado, ese porcentaje era del 54%. En doce meses, la percepción sobre el impacto de Ingresos Brutos creció más de 6 puntos porcentuales.
Fernando Quiroga Lafargue, socio de Impuestos Corporativos de KPMG en Argentina y responsable de la encuesta, aseguró: "Una vez más Ingresos Brutos lidera la lista de los que encarecen de manera determinante los precios de productos y servicios. La brecha que saca este gravamen por sobre los demás es muy elocuente. Este año superó el 60% contra un 54% del año pasado”.
"Es bastante improbable el éxito de una reforma fiscal profunda, que haga foco en la productividad y en el desarrollo, sin apuntar a una readecuación de este gravamen y a moderar fuertemente la superposición de regímenes de recaudación provinciales", agregó.
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A contramano
La paradoja central que revela el informe es esta: casi el 30% de los encuestados advirtió incrementos de alícuotas de Ingresos Brutos durante 2025. Las jurisdicciones más mencionadas por esas subas fueron, en ese orden, Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires y Santa Fe.
El informe lo señala sin eufemismos: aun siendo el tributo mayormente identificado como nocivo para la actividad económica en las últimas ediciones de la encuesta, las autoridades fiscales provinciales siguieron fijando nuevos aumentos.
La Provincia de Buenos Aires conserva, por amplio margen, el liderazgo como la jurisdicción de mayor presión fiscal del país. En segundo lugar se ubica Misiones, seguida por la Ciudad de Buenos Aires en tercero. Córdoba escala al cuarto puesto —desde el quinto del año anterior— y Tucumán cae al quinto.
El informe señala que Misiones y Tucumán son además las provincias más votadas entre las que, por su accionar fiscal, terminan incidiendo en una oferta más restringida de bienes y servicios para sus propios residentes.
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Capital inmovilizado
Uno de los datos más elocuentes del informe refiere al funcionamiento de la estructura recaudatoria. Solo el 16% de los consultados manifestó no poseer saldos a favor de Ingresos Brutos por impuesto pagado en exceso como consecuencia de la proliferación de regímenes de retención provinciales.
Dicho de otro modo: el 83,78% de las empresas acumula saldos a favor de diversa magnitud. Ese porcentaje representa un incremento de 2 puntos respecto al año anterior y de 4 puntos respecto a 2023. La generalización de esta inmovilización financiera es, en palabras del propio informe, "altamente perjudicial" para la actividad empresaria.
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El freno a la inversión
El impacto sobre las decisiones de inversión es contundente. La encuesta revela que en la opinión mayoritaria del 96% de los encuestados, el marco fiscal argentino los obligó a desinvertir o, en el mejor de los casos, a mantener las inversiones ya realizadas sin posibilidad de expansión.Solo el 4% manifestó haber desarrollado algún plan de expansión en inversión durante 2025. Ese porcentaje muestra una caída de casi 3 puntos respecto a 2024, año en que quienes reportaban expansión en sus negocios alcanzaban el 7%.De cara a 2026, el panorama no mejora significativamente: el 81,16% sostuvo que mantendrá sus planes de inversión, mientras que apenas el 8,70% los aumentará. Este último dato marca una caída pronunciada: el año pasado, quienes proyectaban aumentar inversiones eran el 17,89%, prácticamente el doble.
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Perspectivas 2026
El 57,97% de los encuestados estima que la presión fiscal se mantendrá igual en 2026 respecto a 2025. Sin embargo, el informe advierte un dato preocupante: quienes anticipan una mayor presión fiscal en 2026 casi duplican el porcentaje de respuestas en igual sentido de la encuesta del año anterior. Las dudas sobre la viabilidad de una reforma fiscal y la voracidad recaudatoria provincial identificada a lo largo del estudio explican ese pesimismo creciente.
En materia de incentivos provinciales para la inversión, el panorama es desolador: el 88,41% de los encuestados no advirtió interés de las provincias en ofrecer incentivos impositivos para fomentar inversiones.
El porcentaje de quienes sí percibieron interés —11,59%— sube respecto al 7,37% del año pasado, pero sigue sin alterar la percepción dominante. }Las provincias mencionadas positivamente fueron aquellas que adhirieron al RIGI y las vinculadas a la industria de energía y minería: Río Negro, Mendoza, Neuquén, Jujuy, Salta, Chubut y Córdoba.
En el mismo sentido, el 88,41% de los encuestados no advierte predisposición ni viabilidad en el ámbito provincial para avanzar en reformas de leyes de coparticipación y gravámenes provinciales, aun en el marco de una discusión de reforma tributaria nacional. El informe señala que este dato es "más que gráfico de los desafíos por delante que tendrá cualquier iniciativa de reforma tributaria integral".
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Qué cambios reclama el sector privado
Ante la pregunta sobre qué iniciativas fiscales facilitarían las decisiones de inversión, la respuesta es nítida: el replanteo del Impuesto sobre los Ingresos Brutos —con figuras que busquen mayor equidad y eficiencia— es la opción más votada por los encuestados. En segundo y tercer lugar aparecen, respectivamente, la consideración total del Impuesto a los Débitos y Créditos como pago a cuenta de otros gravámenes y la simplificación tributaria en sentido amplio.
La conclusión del informe es coherente con su diagnóstico: el sistema tributario argentino, tal como funciona hoy, no es neutral respecto a las decisiones de inversión. Es un factor activo de desaliento, y la principal herramienta de ese desaliento tiene nombre propio.
Fuente: Encuesta Anual de Impuestos 2025–2026. Impacto de los impuestos en la actividad económica y en los negocios desde la visión de las empresas. KPMG Argentina, undécima edición.