Argentina cuenta con diecinueve cuencas sedimentarias distribuidas por todo el país. Las más importantes se encuentran en el Noroeste, Cuyana, Austral, Golfo San Jorge y Neuquina. En esta última reside Vaca Muerta que, gracias a sus condiciones geológicas y geográficas, es la principal fuente de hidrocarburos no convencionales, también conocidos como shale. A pesar de la dificultad para su extracción, han logrado contrarrestar la caída de las reservas de petróleo y gas convencional del país. Según el informe publicado por el Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, la producción del petróleo convencional tuvo una caída anual del 3,4%, mientras que el no convencional aumentó un 55%. A su vez, el gas convencional cayó un 8,8% y el shale gas se incrementó en un 35,1%.
“El shale oil es un recurso que podría aumentar las reservas petroleras nacionales. Lo que podemos destacar de este producto es que nos permite un abastecimiento a largo plazo, mayor que el que brinda el petróleo convencional", aseguró Milla. A pesar de la dificultad en la extracción, en los últimos años el shale oil y el shale gas han logrado contrarrestar la caída de las reservas argentinas.
Sin embargo, desde agosto de este año importantes empresas del sector afirmaron que Vaca Muerta se encuentra “parada” debido al congelamiento del precio de los combustibles y del barril de crudo por el DNU 566, que si bien ya no está en vigencia todavía tiene réplicas en la industria. En la actualidad, los productores se encuentran a la espera de señales por parte del nuevo gobierno para retomar la actividad.
De acuerdo a Milla, el objetivo de Guillermo Nielsen cuando asuma la presidencia de YPF es aplicar un plan para aumentar la productividad a futuro. En 2020, la compañía invertirá 30.000 millones de dólares para la búsqueda y extracción de los recursos no convencionales, comunicaron desde FASPGyBio, sosteniendo que el objetivo principal es incrementar el ingreso de divisas extranjeras al país.