El SAF utilizado en el vuelo es una mezcla dual única compuesta por un 88% de ésteres y ácidos grasos hidroprocesados (HEFA) suministrado por AirBP, la división de aviación especializada de la británica BP, y un 12% de querosén aromático sintético (SAK) proporcionado por Virent, filial de Marathon Petroleum Corporation.
El HEFA se produce a partir de grasas residuales, mientras que el SAK proviene de azúcares vegetales, asegurando que el combustible sea sostenible y compatible con los motores actuales.
El vuelo no sólo destaca la viabilidad del SAF como reemplazo de combustibles fósiles, sino que también subraya la importancia de aumentar la producción y la inversión en la industria del SAF para alcanzar los objetivos de Net Zero 2050.
El consorcio líder de Virgin Atlantic, que incluye a Boeing, Rolls-Royce, el Imperial College London, la Universidad de Sheffield, el ICF y el Rocky Mountain Institute, colaboró intensamente durante un año para hacer posible este avance tecnológico.
"Flight100 demuestra que el combustible de aviación sostenible se puede utilizar como un reemplazo seguro y directo del combustible para aviones de origen fósil y es la única solución viable para descarbonizar la aviación de larga distancia", afirmó Shai Weiss, CEO de Virgin Atlantic.
También destacó la necesidad de una mayor inversión y certidumbre regulatoria para impulsar la producción de SAF.
A su vez, Richard Branson, fundador de Virgin Atlantic, expresó su orgullo por este logro, señalando que la innovación y la búsqueda constante de mejorar han sido el núcleo de la filosofía de Virgin Atlantic desde su fundación en 1984.
"Virgin Atlantic ha estado desafiando el status quo y presionando a la industria de la aviación para que nunca se conforme y lo haga mejor desde 1984", dijo.
También el ministro de Transporte, Mark Harper, elogió el vuelo histórico, destacando cómo el uso del combustible de aviación 100% sostenible puede contribuir a la descarbonización del transporte y permitir que los pasajeros sigan volando de manera sostenible.
Los datos y la investigación se compartirán con la industria para mejorar la comprensión científica de los efectos del SAF en las emisiones, según se informó.