“La comprensible euforia en torno al comienzo de los programas de vacunación explica en parte los precios más altos, pero pasarán varios meses antes de que alcancemos una masa crítica de personas vacunadas y económicamente activas y veamos, por tanto, un impacto en la demanda petrolera”, informó la AIE en su reporte mensual.
“Mientras tanto, la temporada festiva de fin de año llegará pronto, con el riesgo de otro aumento de casos de COVID-19 y la posibilidad de más medidas de confinamiento”, agregó la AIE
El organismo con sede en París revisó a la baja sus estimaciones de demanda de crudo para este año en 50.000 barriles por día (bpd) y en 170.000 bpd para 2021, citando el escaso uso del combustible para aviones, ya que menos gente está viajando por aire.
Por caso, Europa es responsable de gran parte del declive y se espera que la demanda sea menor en el cuarto trimestre que en el tercero, por las renovadas medidas de aislamiento social por la llegada del invierno y de una nueva ola de contagios en el hemisferio norte.
“La demanda va a ser claramente más baja por un tiempo mayor del esperado cuando se concluyó el acuerdo de suministro en abril y hay que acomodar una creciente producción de Libia”, informó la AIE.
“El mercado sigue frágil y necesita un ajuste cuidadoso”, agregó el reporte de la agencia.
El rol de OPEP+
La AIE celebró las gestiones del grupo denominado OPEP+, formado por los países de OPEP y aliados como Rusia. En las últimas semanas han acelerado los acuerdos para sostener una producción adecuada y que contribuya al alza del precio del barril.
El ministro del Petróleo de Irán, Bijan Zanganeh, manifestó que la OPEP está comprometida a mantener el precio del crudo. Así se expresó tras el acuerdo para aliviar los recortes de producción desde enero en 500.000 bpd.
“La OPEP tiene la sensibilidad y el compromiso necesarios para mantener el precio, y el mecanismo necesario ha sido puesto en marcha”, dijo Zanganeh, según la agencia de noticias del Ministerio del Petróleo de Irán, SHANA.
Si bien se confía en que Asia seguirá siendo un mercado robusto más allá de la “segunda ola” del COVID-19, el acuerdo de producción es clave para sostener el precio en la órbita de los u$s 50 por barril.