"Estamos hablando con las empresa por el tema de los diagramas: sostener diagramas donde estén en célula los 14 días de trabajo. Ya hemos cerrado, por ejemplo, con YPF y con Chevron, con casi todas las productoras, y seguimos hablando. Sin embargo, estamos viviendo un flagelo al cual no escapamos. El otro día murió un petrolero. Muere gente que, lamentablemente tiene patologías, y este virus nos está haciendo mal a todos", señaló el sindicalista en declaraciones radiales.
La preocupación de los trabajadores llevó a evaluar mejoras en los protocolos, incluso a solicitar a las empresas productos a que instalen espacios de aislamiento por si se detectara algún caso sospechoso o positivo de COVID-19. No obstante, la mayoría de los contagios está en el ámbito doméstico y de circulación comunitaria, donde los protocolos de las empresas ya no tiene alcance.
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"Las empresas productoras son las que más tratan de no tener ese problema, porque se resiente la actividad, pero cuando vuelven a la casa, o la gente está en la casa, el control de las empresas ya se escapa un poco", apuntó.
La crisis del coronavirus también está teniendo consecuencias en el nivel de actividad. De acuerdo a Rucci, la afectación también empieza a sentirse, pero no en la medida que fue en marzo y abril del 2020, cuando el aislamiento preventivo social y obligatorio (ASPO) paralizó por completo la economía argentina y en el caso de la industria de los hidrocarburos, no había demanda que comprara combustible y petróleo.
"La actividad salió un poco a flote, vivimos la primera etapa de la pandemia con el 'Acuerdo 223 Bis', y con el repunte empezaron las medidas de la gente de salud. Obviamente que nos afectó muchísimo, más allá de lo que pudieron haber perdido las productoras, lo que se perdió fue también salario de los trabajadores que no pudieron subir a trabajar. Así que, todo un problema, y ahora con esta segunda ola", explicó.