“Tratándose de impuestos al consumo, y dado que la demanda de los combustibles líquidos es altamente inelástica, las variaciones en los impuestos se trasladan en forma prácticamente directa a los precios finales de los combustibles”, sostiene en los considerandos el decreto firmado por el presidente Alberto Fernández; el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro de Economía, Martín Guzmán.
La norma recuerda que las actualizaciones para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, “se han diferido sucesivamente hasta diversas fechas los efectos de los incrementos en los montos de impuesto fijados en la Ley 23.966 de impuestos sobre combustibles líquidos" .
La medida va “en línea con las medidas instrumentadas hasta la fecha, y con el fin de asegurar una necesaria estabilización y una adecuada evolución de los precios”, explica el decreto.
Según análisis de la consultora Energy Consilium, de haberse aplicado el incremento de impuestos implicaría un aumento del 7,1% en el precio del gasoil y del 9,6% en las naftas de la Ciudad de Buenos Aires.