El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue creado en 1988 para facilitar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta.
Según el informe elaborado por el IPCC, para revertir la tendencia, en apenas tres años se debería registrar el pico de emisiones de gases de efecto invernadero para poder comenzar a bajar. Y, para 2030, hay que reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la quema de combustibles fósiles.
Más allá de la crisis climática
Este conjunto de datos, sumado al contexto internacional atravesado por la guerra y el aumento de los commodities, anuncian un escenario complejo.
En este contexto, el ingeniero Gabriel Blanco, investigador de la Universidad Nacional del Centro y autor del informe del IPCC, no escatimó palabras en su planteo: “Hay que desterrar la idea de que porque tenemos recursos bajo el suelo tenemos soberanía energética. Incluso pensando más allá de la crisis climática, hay que pensar en las oportunidades que tienen la Argentina y la región. Las crisis energética y climática tienen la misma solución”.
Durante el webinar en el que se difundió el informe, Blanco aseguró: “La soberanía energética se perdió hace años, porque Argentina no tiene las capacidades financieras ni tecnológicas para poder extraer ese combustible y, por ese motivo, seguimos dependiendo de capitales extranjeros”.
Para Blanco, hay que tener en cuenta que la transición energética puede demandar entre 15 y 20 años. “Para mitigar el cambio climático, es necesaria la participación de todos. Por supuesto que las responsabilidades no son iguales así como las posibilidades. Pero aun cuando los países desarrollados reduzcan todas sus emisiones, no alcanza”, aseguró.
“La motivación para transformar la matriz energética ni siquiera tiene que ser la crisis climática, a pesar de que hay una cuestión ética para enfrentarlo, pero hay otras motivaciones enormes”, destacó Blanco, para luego ampliar: “Y está relacionado con independizarse y ser soberanos realmente sobre nuestros recursos energéticos, e implica empezar a recorrer caminos que no nos obliguen a golpear puertas de empresas para que vengan con sus capitales internacionales y sus tecnologías a extraer el petróleo y el gas de nuestro subsuelo.”
“No estamos en la ruta correcta”
Por su parte, Mercedes Bustamante, profesora de la Universidad de Brasilia, experta en bosques y autora principal del capítulo referido al uso del suelo, recordó que las emisiones en este ámbito representaron un 13% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).
“No estamos en la ruta correcta”, aseguró, pero aquí también existe “una oportunidad grande de contribuir a la mitigación climática” y lograr beneficios para la conservación de la biodiversidad. “Somos custodios de buena parte de la biodiversidad mundial, y su conservación representa una serie de oportunidades para todos los países”, argumentó.