Bolsonaro había instado a la petrolera estatal, cuyo nombre formal es Petroleo Brasileiro SA, a no subir los precios de los combustibles, y la atacó por sus enormes ganancias, pese a que los brasileños se enfrentan a un alza de los precios en las gasolineras.
Momentos después, la empresa reportó un beneficio trimestral de unos 9.000 millones de dólares, casi 40 veces más que en el mismo trimestre del año anterior. Petrobras subió el lunes los precios del gasóleo en un 9%, diciendo que el aumento estaba en línea con su política de seguir los precios internacionales.
No quedó claro de inmediato cómo afectará a Petrobras la renovación en el ministerio. La empresa no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios. Bolsonaro había despedido al presidente ejecutivo de Petrobras en abril, para sustituirlo por un firme defensor de los precios de mercado.
Albuquerque, sin embargo, había sido visto como un baluarte contra la interferencia política en la empresa, una amenaza particularmente aguda a medida que la inflación se convierte en un tema central en las elecciones presidenciales de este año, para las que Bolsonaro no es el favorito.