“Vamos a desarrollar algunas líneas sísmicas para identificar los recursos convencionales que existen en las áreas, vamos a perforar varios pozos de investigación extractiva para poder determinar a calidad de las rocas y las diferentes zonas que tenemos al norte del país. Esto es parte de la exploración para abrir nuevas cuencas”, explicó Dorgathen en declaraciones a Bolivia TV.
YPFB terminará desembolsando en este 2022 un total de 400 millones de dólares para ejecutar una serie de proyectos de exploración y explotación de gas. “En el eje de la exploración tenemos una meta clara, en 2022 el objetivo es abrir caminos y planchadas y en 2023 y 2024 iniciar la perforación de los pozos exploratorios como Charagua, Astillero y Mayaya Centro”, repasó el presidente de la compañía.
Bolivia vio caer su producción de gas natural a niveles históricos: en 2021 llegó a 46,3 millones de metros cúbicos por día, apenas un 7% de incremento en relación al 2020 cuando la producción se hundió a 43,3 millones de metros cúbicos por día. Esto quiere decir que Neuquén, con sus 91,59 millones de metros cúbicos por día, buena parte de ellos de Vaca Muerta, tiene una producción que duplica a la boliviana.
Luego del desplome, Bolivia empieza a levantar levemente la producción y recuperar algo de mercado regional, principalmente con los contratos con Argentina y Brasil. De acuerdo con datos expuestos por Dorgathen, en enero de este año se logró vender por primera vez a 13,28 dólares el millón de BTU de gas natural, en febrero a 14,2 dólares y en invierno en 21 dólares.