Señalaron que se debe tener en cuenta que las emisiones de los biocombustibles respecto a sus sustitutos son menores y que, en este sentido, debe analizarse la conveniencia de recalibrar el impuesto al CO2 y su peso relativo en el precio final de los combustibles líquidos .
"Se sugiere prorrogar la ley por un año a partir del 1 de mayo del 2021 de manera de tener un lapso de tiempo, alejado del calendario electoral, para desarrollar una discusión amplia y madura".
“Dado que los biocombustibles presentan una realidad heterogénea (grandes plantas integradas de biodiesel y plantas pymes y regionales; bioetanol de maíz y de caña de azúcar), resulta necesario incentivar mecanismos de mercado pero con un Estado que segmente parcialmente la competencia dentro de los diferentes estamentos de la industria de manera de asegurar un plazo razonable en la convergencia hacia una competencia más pura que resguarde la participación regional y de las pequeñas y medianas empresas”, agregaron los ex secretarios de energía.
Indicaron que se debe analizar el establecimiento de un Fondo Compensador de Carbono, que permita atenuar los bruscos movimientos relativos de la materia prima de modo de permitir a los biocombustibles tener una mayor previsibilidad para competir en estado puro con sus sustitutos fósiles.
La semana pasada, ingresó a la Cámara de Diputados un nuevo proyecto de ley de biocombustibles, que lleva la firma de 14 diputados del Frente para la Victoria y uno del PRO.
El oficialismo estima que podría tratarlo en el recinto en menos de dos semanas, luego de que sea trabajado en comisiones. Y aspira que logrará aprobar un dictamen por la mayoría. De esa forma, quedaría desestimada la prórroga de la ley hasta 2024 que fue votada por unanimidad en el Senado antes de fin de año y que parte de los Diputados -oriundos de provincias productoras de etanol de maíz y de biodiesel de soja- buscaron sin éxito sancionar a fines de marzo.