"Ninguna administración ha apoyado tanto al sector de los biocombustibles como la de Biden-Harris", declaró el secretario de Agricultura, Tom Vilsack, a los periodistas en una conferencia telefónica.
El dinero, que procede de la Ley de Reducción de la Inflación, se destinará al Programa de Incentivos para Infraestructuras de Mezclas Mayores (HBIIP, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura, un programa de costes compartidos para que las instalaciones de combustibles construyan y modernicen infraestructuras de apoyo a la mezcla y distribución de biocarburantes.
La agencia también anunció la identidad de los beneficiarios de 25 millones de dólares en subvenciones de una ronda anterior de financiación del HBIIP.
Las senadoras Tina Smith y Amy Klobuchar, de Minnesota, un estado clave para los biocombustibles, se unieron a Vilsack en la llamada y dijeron que la inversión creará nuevos puestos de trabajo y aumentará la seguridad nacional. "No queremos depender de otros países en materia de energía", declaró Klobuchar.
El etanol derivado del maíz, el biocombustible más utilizado, puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 52% con respecto a la gasolina, según la Asociación de Combustibles Renovables, un grupo de comercio.
Algunos académicos y grupos ecologistas han cuestionado esta cifra, argumentando que el uso de biocombustibles en realidad aumenta las emisiones debido al carbono liberado cuando los agricultores labran la tierra para los cultivos.