Se trata de un giro notable respecto al déficit de 368 millones que se había registrado durante el mismo período en 2022, que se explica principalmente por un derrumbe del 21,2% en las compras externas.
Los productos que más cayeron fueron el fuel oil (-54,6%), gasoil (-37,4%) -impulsado por un menor consumo del agro-, el gas natural (-31,7%) por los menores envíos de Bolivia, y las gasolinas (-23%).
En cambio, las exportaciones de energía entre enero y abril se vieron traccionadas, principalmente, por un alza del 89,1% en los despachos de gas natural en estado gaseoso y un crecimiento del 1278% en fuel oil.
Analizando específicamente el mes de abril, se observa una merma mayor de importaciones (-39,8%) que se justifica tanto por caída de precios (-30%) como de cantidades compradas (-16%).
En este mes, los ítems que más se derrumbaron fueron el gas natural (-59,4%) y el gasoil (-49,1%), mientras se registraron subas en la importación de GNL (100%), gasolinas (6,5%) y energía eléctrica (24,5%).
Las exportaciones energéticas de abril, por su parte, cayeron un 15,6% interanual por efecto precio (-19,2%), a pesar de que las cantidades despachadas subieron un 4,5%. En este caso, la exportación de petróleo crudo cayó un 9,3% y la de carburantes un 40,8%. En tanto, las ventas de gas de petróleo, otros hidrocarburos gaseosos y energía eléctrica saltó un 39,2%, con el dinamismo particular del gas natural gaseoso (72,3%).
De este modo, el déficit energético de abril de 141 millones de dólares de los primeros cuatro meses del 2022 se transformó en un saldo positivo de 91 millones este año.