“Muchas veces se supone que es sencillo transformar la matriz de generación eléctrica implementando la participación de fuentes renovables, pero no es tan sencillo modificar lo que consume la industria, los parques vehiculares, el transporte, y los hogares”, aseguró.
El papel local
De acuerdo con el investigador, Argentina como actor transformador en la transición energética “tiene un peso muy bajo y cuenta con oportunidades muy interesantes en términos de exportación”.
En este sentido, destacó los proyectos en cartera para impulsar la industria del gas y las obras en relación con el hidrógeno verde y azul. “Esto es algo que es muy costoso y muy lento. Será rápido en los países que producen esa tecnología y seguramente a nosotros nos alcanzará mucho más tarde”, indicó.
“Argentina, a diferencia del resto de las naciones que consumen combustibles fósiles, tiene una muy baja participación del carbón mineral. Por lo tanto, nuestro 85% de combustibles fósiles es un 84% de hidrocarburos, del cual tenemos una participación del gas natural que es del 55%”, agregó.
“Tenemos la oportunidad de lograr el autoabastecimiento como primera meta urgente, y creo que sobre eso hay consenso porque se está construyendo el gasoducto, pero no está claro el tema de la exportación, donde por una parte están los mercados vecinos, a los cuales hay que volver a convencer, y por otro lado si hay voluntad de ser exportador de GNL. Esto tiene que ver con una voluntad de las autoridades pero también de los empresarios”, sostuvo.
Los factores económicos
“Cuando miramos la agenda 2030 en las Naciones Unidas, uno se pregunta cuál es la mayor racionalidad. Si queremos apostar a mejorar el mundo y hacer lo que hay que hacer, primero hay que tener una política energética clara con un rumbo definido”, señaló el especialista.
Para Kozulj, en Argentina el recambio hacia una matriz de energías renovables traería consecuencias en términos de recaudación tributaria a las provincias petroleras.
“La economía de esos lugares depende de las regalías. También, hay más de 60 empresas productoras de petróleo y gas que están ancladas en el territorio, hay un grupo de proveedores de servicios, cámaras que agrupan a pymes de la industria y el impacto de los ingresos que genera la actividad”, explicó el experto.
Los mercados internacionales
Kozulj hizo énfasis en el papel “fundamental” de Asia y Europa. “Cuando uno ve el despliegue del continente asiático, en particular de China e India, nota que la demanda energética ha crecido de manera impresionante, con el 2.3% en 55 años, y un 1.6% entre 2010 y 2019”, explicó.
“Más del 60% de este aumento, en términos de emisiones, ha significado la incorporación de Asia a una creciente modernidad”, señaló el experto de la Fundación Bariloche, tras agregar que “la energía y el PBI han sido más emisores de CO2 debido al crecimiento de la industria pesada, que supuso la construcción de una urbanización acelerada, en China y en otros países asiáticos”.