Del fervor a la preocupación
El estudio muestra un giro en la percepción pública. En 2019, cuando Fridays for Future -movimiento internacional principalmente estudiantil que se manifiesta para reclamar acción contra el calentamiento global y el cambio climático- llenaba las calles, el 51% de los alemanes estaba muy preocupado por el calentamiento global. Hoy, esa cifra ha caído al 36%, mientras que un 20% apenas le da importancia.
¿La razón? Desde el ataque ruso a Ucrania en 2022, temas como la seguridad, la economía y la migración han eclipsado el cambio climático en la mente de la población, explican los expertos.
Una transición con dudas
A pesar del respaldo mayoritario, el 35% de los encuestados cree que la transición energética trae más riesgos que beneficios para Alemania, frente a un 26 % que ve oportunidades.
El temor al desabastecimiento energético, intensificado por el conflicto en Ucrania, ha duplicado la percepción de peligro desde 2022.
Además, la confianza en el liderazgo alemán en energías renovables se desploma: solo el 22 % cree que sus empresas serán pioneras, comparado con el 47 % en 2016.
El sondeo también pone números a las inquietudes: el 77% espera que la transición imponga "grandes cargas" a la población, y el 79% a la economía. Un 33% prevé pérdidas de empleo, mientras que el 66% teme que turbinas eólicas y nuevas líneas eléctricas transformen radicalmente el paisaje alemán.
Sin embargo, de quienes ya notan estos cambios, casi la mitad los acepta sin molestias. En medio de las dudas, el 43% ve con buenos ojos retomar la energía nuclear para asegurar el suministro, una opción que gana terreno ante la incertidumbre energética.
Un debate en evolución
Realizada por encargo de la Fundación BMW Herbert Quandt y el Instituto Fraunhofer, esta encuesta forma parte del proyecto "Werkstatt des Wandels", respaldado por el presidente Frank-Walter Steinmeier.
Sus resultados reflejan una Alemania dividida entre la esperanza en un futuro verde y el temor a sus consecuencias, en un mundo donde las prioridades cambian tan rápido como el clima.