En diálogo con +e, el especialista habló sobre el escenario económico por el que atraviesa Argentina, tras remarcar la importancia de alcanzar un trato con el organismo internacional para brindar un horizonte a los nuevos proyectos en cartera. “No tengo muy claro si este plan va a ser más suave o más estricto o en qué momento se va a firmar, pero eso es lo que hoy en día marca el norte de lo que tiene que hacer el país. Esto es lo que están esperando los empresarios locales e internacionales que tienen algún interés en invertir, como algunos que ya han invertido en el caso de Vaca Muerta, o por ejemplo en el caso de la planta de hidrógeno verde en Río Negro”, señaló.
“Cualquier firma que busque desarrollar un proyecto en Argentina va a querer tener una economía estable”, explicó.
Para Borenstein, “es necesario que la gente sepa que vamos hacia algún lugar, donde se vaya convergiendo hacia el equilibrio fiscal, donde vamos a tener algún tipo de ancla monetaria, donde el Fondo va a pedir, por las buenas o por las malas, que se haga una devaluación que ayude a recuperar algo de las reservas perdidas y que vaya bajando la brecha cambiaria”.
Respecto del rol del sector hidrocarburífero dentro del contexto económico actual, el experto aseguró que la actividad del petróleo y el gas representa aproximadamente tres puntos y medio del producto bruto interno (PBI) de Argentina. En este marco, explicó: “Si crecemos un 10% en esa industria, hay un 0,35 de aporte de crecimiento del PBI. Sin embargo, sabemos que detrás de esto hay todo un encadenamiento: por ejemplo, si Vaca Muerta empuja a que finalmente se construya el nuevo gasoducto, se va a generar no solo el impulso de las inversiones de la obra, sino que va a inducir a que más gente piense en el yacimiento, ya que ese gas va a tener mucho más valor, y también va a poder ser exportado a Brasil”.
“El problema no es tanto la disponibilidad del gas, sino la cuestión de llevarlo desde Neuquén hacia donde están ubicadas las centrales térmicas o el gran consumo del recurso”, afirmó.
Frente a este panorama, el economista de Econviews reiteró: “Lo primero que tiene que hacer Argentina es lograr un acuerdo con el FMI. No estoy diciendo que sea fácil ni que sea una solución mágica, porque el programa que se paute va a exigir algunos sacrificios, como la devaluación y la suba en los precios, pero hoy también es muy difícil pensar en una salida exportadora cuando el dólar vale 200 pesos y otro que vale 100. Hay gente que exporta y recupera 70 dólares, y hay otra que no, y eso en el largo plazo es insostenible”.
Finalmente, al ser consultado por el panorama político después de las elecciones legislativas de noviembre, Borenstein consideró que el escenario actual “es incierto” y agregó que “aún es necesario analizar cómo quedó la conformación dentro de la coalición del gobierno nacional”. “La sensación es que el poder quedó dividido y eso hace que la gente no sepa quién está al volante”, concluyó.