Al Sudani subrayó la intención de Irak de seguir adelante con las exportaciones de gas. "Tenemos planes ambiciosos para utilizar el gas que acompaña a la producción de petróleo y que se quema en el proceso", dijo el primer ministro. "Hemos destacado estas oportunidades e invitado a las empresas alemanas a invertir en este sector". Pocos países en el mundo dependen tanto de los ingresos del petróleo como Irak. Según la Agencia Internacional de la Energía, el país es el quinto productor de petróleo. Irak también exporta gas a través de una terminal de GNL de la Compañía de Gas de Basora que se abrirá en 2022.
Al margen de la visita, Siemens Energy firmó también un memorando de entendimiento con el ministro iraquí de Electricidad, Siad Ali Fadhil, para desarrollar infraestructuras destinadas al suministro eléctrico del país, notoriamente deficiente. "Hemos tenido una buena experiencia con Siemens. Hemos expresado nuestro deseo de ver a otras empresas (alemanas) en los ámbitos de la sanidad, la educación y la agricultura", declaró Al-Sudani.
En concreto, Siemens Energy va a construir y ampliar centrales eléctricas alimentadas por fuentes de energía fósiles y renovables a una escala de unos seis gigavatios. Los proyectos pretenden reducir los cortes de electricidad y disminuir las emisiones de CO2. Irak padece un suministro eléctrico notoriamente deficiente, con frecuentes cortes. Éstas, junto con la mala situación económica y la corrupción, son algunas de las razones de las protestas masivas que han sacudido Irak en varias oleadas desde 2019.
Al-Sudani realizó su primera visita a Berlín tras formar su gobierno en octubre después de meses de luchas internas. El nuevo jefe de gobierno se encuentra bajo presión para sacar a su país de una grave crisis política y económica tras años de guerra contra la milicia terrorista Estado Islámico (EI).
La larga crisis política de Irak se había agravado violentamente hace unos meses. Las milicias se enzarzaron en duros combates bajo salvas de disparos en la llamada Zona Verde de Bagdad. Varias personas murieron y cientos resultaron heridas. Los partidarios del influyente clérigo chií Muktada al-Sadr habían asaltado y ocupado previamente el palacio gubernamental con el despacho del primer ministro, así como el edificio del Parlamento. Tras unas elecciones parlamentarias, pasó un año hasta que se formó el gobierno actual.