Las empresas expresaron el miércoles su intención de reeditar el acuerdo para miles de trabajadores de la Cuenca Neuquina que aún permanecen en sus casas cobrando sueldos parciales. Se trata del caso de quienes, por no tener actividad en los yacimientos por la cuarentena y el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), se llevaron la peor parte.
El último de esos acuerdos rigió hasta el 31 de agosto. El secretario general de Petroleros Privados, Guillermo Pereyra, sostuvo que la entidad aceptará la modalidad para el caso de los empleados que no tengan posibilidades de volver a las áreas productoras.
“No vamos a firmar un 223 global (por el artículo de la Ley de Contrato de Trabajo), vamos a hacerlo con aquellas empresas que tienen equipos parados. Lo hemos dicho muy bien, la provincia y la cuenca están produciendo, estamos en 160 mil barriles diarios de crudo”, dijo Pereyra en declaraciones radiales el jueves. “No hay motivos para seguir con las guardias mínimas; no hubo ningún tipo de acuerdo”, señaló.
Al referirse a los frentes irresueltos dentro de la negociación, que también incluye a los sindicatos petroleros y refinadores de todas las cuencas productoras del país, Pereyra sostuvo que las empresas “aún deben el 16,2% de incremento del 2019 que fue homologado por el Ministerio de Trabajo de la Nación”.
Se trata del tramo de la discusión en la que el sindicato reclama una cláusula gatillo por mayor inflación desde el cierre de la paritaria anterior. Es una actualización salarial vinculada a la escalada inflacionaria desde el último acuerdo.
El sindicato, de acuerdo con lo que informó el gremialista, hizo “formalmente el pedido de la paritaria para el tramo que va desde abril de este año a marzo del próximo año”. Respecto de esta situación, el sindicato llevó a la conciliación un pedido de aumento del 43%.
“Se cayó el preacuerdo”, dijo Pereyra respecto de una instancia previa de acercamiento en la que se habían establecido pautas de productividad y de la modalidad de trabajo en este contexto de crisis.
Luego de la reunión, las empresas y los gremios volverán a reunirse el próximo jueves. Si no arriban a un acuerdo, a pedido de las partes, podría habilitarse una instancia de negociación de cinco días hábiles adicionales.
El ámbito está cruzado además por la falta de definiciones en la política energética con eje en Vaca Muerta. Las empresas le enviaron una nota al ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, en la que le expresan su preocupación por la caída en la cadena de pagos. El Gobierno trabaja en un nuevo Plan Gas que por estas horas también esperan las productoras.
Los temas atados al conflicto del sector
El reclamo del 16,2%. El gremio puso sobre la mesa un reclamo pendiente de la paritaria del 2019. Una actualización salarial atada a la variación inflacionaria desde el primer cuatrimestre del año pasado. Fue ante el pedido de productividad de petroleras.
Acuerdo o preacuerdo. Para el gremio ya está caído y Pereya se refiera a ese documento como un preacuerdo: lo que firmó el sindicato que imponía nuevas condiciones en los yacimientos, que para el gremio están atadas al otorgamiento de la suba del 16,2% de incremento. Ahora le suma un pedido de paritarias.
Los equipos que llegaron. YPF, principal impulsora del acuerdo con los gremios, hizo un gesto: trajo tres equipos perforadores a áreas productoras. Lo había anticipado el CEO Sergio Affronti en su paso por Neuquén de hace 22 días.
Plan Gas y nuevo barril criollo. A toda la negociación la subyace el futuro de la política energética: hay definiciones de peso como la del valor del gas y el petróleo en los próximos meses. En el primero de los casos, Nación corre con una urgencia para evitar compras al exterior.