YPF

YPF busca no tocar la caja y colocó $1500 millones en bonos

La principal productora de hidrocarburos emitió obligaciones negociables y así postergó el pago de vencimientos en el parate de la pandemia.

FERNANDO CASTRO - fcastro@lmneuquen.com.ar

YPF trata de no echar mano a sus propios recursos para las inversiones y gastos de los próximos meses, en un contexto en el que será la principal garante de los hidrocarburos que necesitará el país durante la pandemia del coronavirus.

Por eso, la compañía logró cambiar un bono con acreedores, aplazando 60 días el pago de vencimientos.

Se trata de dos series de obligaciones negociables que, en total, suman unos 1500 millones de pesos.

Con este objetivo emitió una primera tanda por $993,4 millones que vencían este mes y, tras la nueva colocación, la empresa logró aplazar el pago de un bono previo hasta el 17 de julio.

En paralelo, emitió otra serie de obligaciones negociables por 496,07 millones de pesos. En este caso, vencerán el 6 de diciembre.

Las fuentes consultadas informaron que la compañía buscó no tener que recurrir a fondos de “caja” para pagar estos vencimientos.

La empresa viene sufriendo el embate de la economía al menos en los dos últimos años. Al ser básicamente una productora de combustibles (tiene casi el 60% del mercado), lo cierto es que depende mucho de los recursos que obtiene de este sector para poder financiar sus perforaciones en todas las cuencas del país.

Sus ventas de naftas están atadas directamente a las posibilidades de invertir en el upstream (perforaciones), ya que en buena medida es en los surtidores de donde obtiene los recursos que luego envía a sus refinerías.

Lo cierto es que el nuevo escenario que impone el coronavirus en el país presiona aún más en una coyuntura previa en que, por lo bajo, la compañía planteaba reparos por el desacople de los precios internacionales del crudo y cómo eso no alcanzaba a expresarse con autorizaciones para aumentar sus combustibles, algo que le permitiría sobrellevar mejor un contexto económico como el que impactó en el país en los dos últimos años.

A esa imposibilidad previa dada por los límites impuestos por los dos últimos gobiernos nacionales para evitar posibles disparadas de la inflación, ahora también recibe los embates de la baja del consumo doméstico de las naftas.

Solo durante los primeros diez días de vigencia de la cuarentena en Argentina, la principal productora de hidrocarburos había anunciado una disminución del 80% en el consumo interno de las naftas y del 60% en el caso del gasoil.

En buena medida, ya advertía sobre el cierre del grifo en la obtención de recursos frescos a través de las bocas de expendio en los surtidores.

Para la empresa, es la vía natural de financiamiento, en un contexto en el que salir al mercado internacional, así como para otros sectores industriales, es casi una misión imposible.

El impacto del coronavirus le impuso, por otra parte, la necesidad de recortar la producción de petróleo en Loma Campana (ver aparte) y frenar en una de sus principales refinadoras del país, en Plaza Huincul, puntal del abastecimiento para la Patagonia norte argentina.

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