Vaca Muerta

El debate por la dependencia de Vaca Muerta

El Gasoducto Néstor Kirchner permitirá aprovechar el potencial de Vaca Muerta, pero en la industria advierten que el país no debe depender de Neuquén.

No podemos ser monodependientes de Neuquén. Debemos avanzar con el desarrollo de otras cuencas”. La sentencia es de Mariano D’Agostino, VP Marketing & Sales de Wintershall Dea Argentina, pero se repite en varios actores de la industria. El exsecretario de Recursos Hidrocarburíferos de la Nación, José Luis Sureda, ya había advertido que la dependencia de Vaca Muerta puede “llevar al abuso y actitud oportunista de algunos sectores”. “A un país dependiente de Vaca Muerta es mucho más simple causarle un impacto violento sobre la oferta de gas que si la oferta estuviese geográficamente diversificada", señaló el ingeniero químico.

D’Agostino retomó esa premisa en el webinar “Panorama actual del gas natural en el contexto internacional. La visión de Wintershall Dea”, que organizó Megsa, para que Argentina no pase un panorama similar al de Europa por el gas ruso.

“El Gasoducto Néstor Kirchner es una buena oportunidad para el país, pero no es un objetivo que Vaca Muerta reemplace todo. Estamos viendo la experiencia de Europa de depender de una sola fuente y claramente no es saludable”, consideró el ingeniero de Wintershall Dea.

El viejo continente está sufriendo las consecuencias de depender exclusivamente del gas ruso y se introduce a un invierno con suba de tarifas, restricciones y paralización de algunos sectores productivos. “El mercado europeo es muy líquido y cuenta con una gran participación del gas ruso. El conflicto bélico expuso esta situación y rápidamente se dieron cuenta que era necesario cambiar ciertos paradigmas como volver a contemplar al carbón en su matriz energética y que la energía nuclear no sea tan demonizada. Otros países comienzan a levantar las prohibiciones que pesaban sobre el fracking”, detalló.

Estas circunstancias abren una posibilidad de desarrollo masivo para las energías renovables, pero también para extender la vida útil de los combustibles fósiles. Bajo este punto, D’Agostino subrayó que una estrategia razonable es aumentar la producción doméstica en todo lo que se pueda para bajar el flujo de importaciones.

“Hemos saturado la capacidad de transporte y durante este invierno se exportó gas a Chile de manera sostenida. El siguiente desafío es aumentar la infraestructura. El Gasoducto Néstor Kirchner es el proyecto más importante para sustituir las importaciones y acceder a otras demandas y mercados”, aseveró.

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La nueva infraestructura permitirá una mejor integración y acaparar la demanda regional. El primer paso del Gasoducto Néstor Kirchner servirá para compensar el declinó de la producción de Bolivia mientras que el segundo constará de responder a la demanda de Brasil. Otro paso será ampliar las exportaciones a Chile. Sin embargo, el gran desafío será conseguir grandes inversiones en materia de GNL. “Argentina debe convertirse en un proveedor de GNL de clase mundial, pero debe generar confianza”, afirmó el VP Marketing & Sales de Wintershall Dea Argentina.

El proyecto de planta de GNL puede tardar entre 6 y 8 años, por lo que D’Agostino sostuvo que es momento de empezar a debatir las iniciativas. “No podemos esperar diez años para discutir el marco legal”, advirtió.

Argentina ha comenzado un camino seguro de convertirse en un proveedor confiable de gas. El invierno pasado fue una señal para los clientes y el país busca seguir mejorando esos vínculos. El Plan Gas.Ar generó que las exportaciones a Chile sean una constante por lo que la cuarta y quinta ronda del programa comenzaron a discutirse en vista de llenar el Gasoducto Néstor Kirchner. “El Plan Gas le dio un marco importante al desarrollo. Trae de nuevo a que los operadores compitamos, prevé un plan de desarrollo en porción a la demanda que tenemos y para poder hacer esto, de manera razonable, es importante que se extiendan las bases”, aseguró.

El Plan Gas.Ar fue determinante para que el proyecto Fénix pasara a ser una realidad. TotalEnergies, Pan American Energy (PAE) y Wintershall Dea anunciaron que la iniciativa offshore comenzará a producir en 2025 y revitalizará la actividad en la Cuenca Austral. “Es una cuenca que tiene años de caída y lo seguirá haciendo hasta que Fénix comience a producir. A partir de allí, Argentina contará con más gas”, subrayó.

El offshore es una de las alternativas que tiene el país para no depender exclusivamente de Vaca Muerta. “Cuanta más demanda exista, será mejor. Siempre y cuando se paguen los costos de ese desarrollo.”, consideró D’Agostino.

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