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La UE creará un plan para fomentar la eliminación del CO2 de la atmósfera

La alianza busca compensar las emisiones de sectores como la agricultura y la industria pesada.

Este miércoles, los responsables políticos de la Unión Europea (UE) indicaron que en 2022 crearán un sistema para certificar la eliminación de carbono, como paso previo al establecimiento de un mercado regulado para comercializarlas y ofrecer un incentivo financiero para almacenar CO2.

La captura directa del aire y otras tecnologías aspiran el aire y usan reacciones químicas para extraer el dióxido de carbono que luego puede almacenarse. Los árboles, el suelo y los humedales ofrecen formas naturales de eliminar el CO2 de la atmósfera.

En el marco de su plan para conseguir que las emisiones de todos los gases de efecto invernadero sean nulas en 2050, la UE quiere aumentar la eliminación para compensar las emisiones de sectores como la agricultura y la industria pesada, que no se espera que puedan reducir su impacto a cero.

La Comisión Europea anunció que en 2022 elaborará un sistema de certificación de recuperación de carbono, a fin de medir las absorciones de CO2 de las tecnologías y tener en cuenta el tiempo de almacenamiento del CO2.

De acuerdo a Reuters, el plan permitiría a los agricultores y propietarios de tierras obtener créditos reconocidos por la UE por la eliminación de CO2, y vender la financiación a los contaminadores que necesitan equilibrar sus emisiones.

En este sentido, algunos gigantes corporativos como Microsoft señalaron que están dispuestos a pagar una prima por las compensaciones de eliminación.

El sistema podría sentar las bases de un mercado regulado por la UE para comercializar créditos de eliminación de carbono certificados después de 2030, o añadirlos al mercado de carbono existente en la alianza, que exige a las empresas eléctricas e industriales que compren un permiso cada vez que emitan CO2.

Asimismo, algunos activistas afirmaron que añadir las eliminaciones al mercado de carbono de la UE en la década de 2030 podría socavar el impulso de centrarse en reducir las emisiones directas en la medida de lo posible.

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