Transición

El Foro Económico Mundial alertó que "la transición se estancó"

La guerra entre Ucrania y Rusia generó que los países miren hacia la seguridad energética y posterguen el paso de los fósiles a las renovables.

Tras una década de progresos, la transición energética mundial se ha estancado en mitad de la crisis energética mundial y la volatilidad geopolítica, según un nuevo informe del Foro Económico Mundial, Fostering Effective Energy Transition 2023.

El reporte sugiere que, si bien se han logrado grandes avances en materia de energía limpia y sostenible, están surgiendo nuevos retos que afectan a la equidad de la transición -un acceso justo y asequible a la energía y un desarrollo económico sostenido- debido a que los países están virando su atención hacia la seguridad energética.

La 13ª edición del informe, publicado en colaboración con Accenture, se basa en los datos del índice de transición energética (ETI, por sus siglas en inglés), que este año ha utilizado un marco actualizado que refleja los cambios emergentes en el panorama energético mundial para realizar una evaluación comparativa de 120 países en dos ámbitos: el rendimiento de sus sistemas energéticos en aspectos como la equidad, la seguridad energética y la sostenibilidad medioambiental; la preparación de un entorno propicio y el “impulso hacia la transición”.

Una de cal y una de arena

Según el reporte, la transición energética mundial muestra algunas tendencias positivas a largo plazo gracias al creciente volumen de inversiones en energías limpias, la mejora de los marcos reguladores, las innovaciones tecnológicas y la urgencia de hacer frente a la crisis climática.

A lo largo de la última década, el 95% de los países han ido mejorando su puntuación total en el ETI, registrándose las mejoras más destacadas en los países que consumen gran cantidad de energía, como China, India, la República de Corea e Indonesia.

Sin embargo, en términos generales, las puntuaciones de dicho índice se han estancado en los tres últimos años. En este punto, los analistas aseguran que “este ritmo en la transición no es suficiente para cumplir los objetivos del Acuerdo de París de forma inclusiva y segura”.

Las causas

La guerra en Ucrania es el telón de fondo de este nuevo ritmo en el proceso de transición. Segun el reporte, “la volatilidad geopolítica y macroeconómica que provocó la reciente crisis energética mundial viró la atención de los países hacia el mantenimiento de un suministro de energía seguro y estable, a expensas de la asequibilidad universal y supone un desafío para los avances observados en la última década”.

De hecho, las puntuaciones en el ETI disminuyeron en aproximadamente el 50% de los países el año pasado, y ello afectó de manera desproporcionada a los consumidores vulnerables, las pequeñas empresas y las economías en desarrollo.

Además, la tasa de crecimiento del acceso a la energía se ha ralentizado y, al ritmo actual, es probable que no se alcance el Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas que busca el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos de aquí a 2030.

“Las recientes turbulencias en los mercados energéticos han puesto de manifiesto la gran interconexión existente entre los precios de la energía y la estabilidad macroeconómica y social. Esto puede poner, y ha puesto, a los países en desarrollo en riesgo de perder el impulso adquirido antes de la crisis energética en lo referente al acceso a una energía asequible y sostenible”, afirmó Roberto Bocca, responsable de Energía, Materiales e Infraestructuras del Foro Económico Mundial.

Y agregó que “demuestra además la importancia de equilibrar las mejoras en seguridad energética, sostenibilidad y equidad -al mismo tiempo- para permitir una transición energética efectiva”.

La brecha

En lo que respecta a los avances en materia de transición energética, la brecha entre las economías avanzadas y los países emergentes y en desarrollo de Asia, Europa Central y Oriental y África Subsahariana se ha ido reduciendo gradualmente en la última década.

Las economías avanzadas y las grandes economías emergentes, como China y la India siguen avanzando más allá de los límites de la transición energética ayudados por ambiciosos paquetes de medidas de política industrial, avances en la electrificación limpia, soluciones intensivas en tecnología para la descarbonización de las industrias pesadas y la energía nuclear avanzada, y ello conlleva el riesgo de que esa brecha vuelva a ampliarse. En este punto, el reporte asegura que la colaboración multilateral es más importante que nunca para garantizar una transición energética. “En la última década se han logrado avances significativos, pero no al ritmo necesario para alcanzar las cero emisiones netas de aquí a 2050”, declaró Stephanie Jamison, directora general sénior y responsable de Práctica Sectorial de Recursos Globales de Accenture.

“La atención debe centrarse en ayudar a progresar más rápidamente a los países en desarrollo más poblados, que, aunque comprometidos con la descarbonización, carecen de la capacidad financiera y tecnológica necesarias para desarrollar plenamente sus recursos energéticos renovables”, agregó Jamison.

Por su parte, Muqsit Ashraf, director general sénior y responsable de Estrategia Global de Accenture, añadió: “La oportunidad de alcanzar los objetivos de cero emisiones netas se acaba y los países deben avanzar urgentemente hacia sistemas energéticos más limpios. Será esencial aprovechar la tecnología, tanto física como digital, en particular los datos y la inteligencia artificial (IA). Al ir más allá de los límites de las tecnologías disruptivas”.

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