Schlumberger

Schlumberger vende su unidad de fractura en EE.UU.

La venta llega a tres años de una fuerte inversión que hizo la empresa para jugar fuerte en el sector no convencional. Cerró un acuerdo con Liberty.

El proveedor de servicios petroleros Schlumberger acordó vender su negocio de fracturación hidráulica de esquisto en Norteamérica a su rival Liberty Oilfield Services, con lo que desprende de una unidad que tuvo un flojo desempeño durante el desplome del crudo de esquisto.

La venta se produce menos de tres años después de que Schlumberger buscó expandirse en el negocio de fracturación hidráulica a través de la compra por 430 millones de dólares en equipamiento a un rival. Esa apuesta se vio frustrada cuando los productores de petróleo de esquisto redujeron la perforación debido a la debilidad de la demanda y los precios del petróleo.

Schlumberger tomará una participación del 37% en Liberty, y los ingresos proyectados convertirían a Liberty, con sede en Denver, en la tercera empresa de servicios petroleros más grande de Estados Unidos por ventas.

Liberty ve poca superposición de clientes entre las operaciones de "fracking", dijo su presidente ejecutivo, Chris Wright.

Las acciones de Liberty se dispararon un 36%, mientras que las de Schlumberger cayeron un 1,35%. Se espera que el acuerdo se cierre en el cuarto trimestre y Liberty seguirá siendo dirigida por su actual equipo gerencial.

El contexto mundial les está imponiendo un desafío mayúsculo a la industria no convencional en Estados Unidos, principal impulsora del rol central que tiene la potencia norteamericana en la producción de crudo.

La falta de acceso a crédito, ya que en buena medida hay capitales que durante los últimos años prefirieron mudar sus posiciones a sectores con una mayor tasa de rentabilidad a corto plazo, sembró una serie de interrogantes en la industria petrolera norteamericana.

A eso se sumó la drástica baja del precio del petróleo a nivel internacional lo que puso en jaque también los márgenes de rentabilidad en los campos petroleros de todo el mundo, pero sobre todo en los países con desarrollos no convencionales, donde los cotos y la necesidad de inyectar capital intensivo suele ser mayor.

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