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Los proyectos históricos de polímeros del país

YPF, Pluspetrol y Capsa son las responsables de encarar los proyectos que marcaron un antes y un después en la aplicación de Recuperación Mejorada de Petróleo.

La inyección de polímeros es una técnica que se aplica en las distintas cuencas del país. El objetivo de esta tecnología es que el agua mantenga una determinada viscosidad para obtener un barrido de petróleo más eficiente. “Todo lo que atente contra la viscosidad, atenta contra el proyecto”, explicó Alberto Iuliano, líder de proyectos de EOR de Pan American Energy (PAE), en su exposición denominada “EOR: Principios fundamentales y casos de éxito de polímeros en Argentina”, en el marco del webinar “Campos Maduros” que realizó el Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG).

Entre los desafíos que tienen los proyectos de polímeros se destacan la temperatura que, si se encuentra por encima de los 93 grados, se vuelve inestable ya que la viscosidad de la solución polimérica decrece en función de la temperatura.

Otro de los obstáculos es la calidad de agua: la concentración de iones (ejemplo sales/ agua dura) disminuye la viscosidad de la solución y requiere la utilización de agua dulce/tratada o mayores concentraciones de polímero.

Además, se debe tener en cuenta los esfuerzos de corte que dañan al polímero, requiriendo bombas y válvulas especiales como también hay que tener en cuenta que las instalaciones de superficie garanticen que la solución no entre en contacto con el oxígeno.

El proyecto de polímeros ha permitido que diferentes áreas tengan un crecimiento considerable en su producción de crudo. Río Colorado, Grimbeek y Diadema son los casos simbólicos del país, que han marcado un antes y un después en la aplicación de Recuperación Mejorada de Petróleo (EOR, por sus siglas en inglés).

Río Colorado es un proyecto que es llevado a cabo por Pluspetrol donde el yacimiento Corcobo Norte presenta reservorios someros y temperaturas que están cerca de los 40 grados. Las viscosidades son media - alta y la sanidad de agua son variables arealmente, pero bondadosas para el polímero.

Fue descubierto en el 2005 y el proceso de recuperación secundaria comienza en el 2007, para que en el 2012 se lleve a cabo el piloto de polímeros. “Es un desarrollo grande y de constante expansión que continúa en auge. Pluspetrol ha aprendido muchísimo de este proyecto y ha aplicado diferentes estrategias. Esto le ha permitido tener resultados muy positivos, pero se siguen evaluando optimizaciones del proyecto”, aseveró Iuliano.

En la Cuenca del Golfo San Jorge se encuentran los casos testigos de la inyección de polímeros. Uno de ellos es Grimbeek desarrollado por YPF y el segundo es Diadema realizado por Capsa.

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El proyecto impulsado por la empresa de mayoría estatal ha permitido darle una nueva oportunidad a la región y a lo largo del tiempo se ha convertido en un modelo a nivel internacional. Su historia marca que durante 10 años estuvo con extracción primaria para que en el 2012 comience con su etapa de recuperación secundaria. La inyección de polímeros comenzó en 2015 y se estima que el recobro incremental es del 11%. “YPF se fue expandiendo y desarrollando estrategias de modelado donde fueron aprendiendo sobre el proyecto. Además, las plantas modulares fueron moviéndose a través del campo para encontrar las zonas donde poner más plantas de inyección”, describió Iuliano.

Los resultados fueron alentadores para YPF por lo que decidió llevarlo a un desarrollo mayor cuando en 2019/2020 expandieron las plantas modulares con inyección de agua por polímeros y el gap de terciarias que tuvo su pico histórico de producción en Grimbeek.

En tanto, Capsa comenzó con el piloto de Diadema en 2007 convirtiéndose en un precursor para todos los proyectos de polímeros. “La empresa fue probando y aprendiendo. En todos los desarrollos hay un gran aprendizaje y un contacto permanente con los proveedores. Incluso los proveedores de polímeros se encargaron de rediseñar la tecnología para obtener una operación adecuada”, aseveró Iuliano.

Este piloto fue el que mostró la viabilidad del proyecto de polímeros en Argentina. Fue un precursor para todos los proyectos que vinieron por más diferencias que tengan entre sí”, consideró.

La técnica ha permitido que la recuperación terciaria tenga un 10% del recobro de crudo. “Son números muy alentadores, incluso para muchas operadoras que quieran aplicar el desarrollo de polímeros”, afirmó.

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