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¿Por qué hay récord de producción pese a la crisis?

Vaca Muerta es protagonista del aumento de producción y etapas de fractura en tiempo récord. Las claves para entender esos logros pese al contexto desfavorable.

En La Amarga Chica, una de las áreas que tiene YPF de la zona caliente de Vaca Muerta, se alcanzaron logros operativos nada menos que en los últimos diez días. De lograr dos veces que un set de fractura concrete 12 etapas en un pozo horizontal en unas 24 horas, ayer lunes se conoció que pudo hacer nada menos que 13 en ese mismo lapso. Los récords vienen uno detrás de otro y parecieran en una realidad paralela pese al cóctel de crisis macro, guerra de precios y coronavirus.

En este contexto, la provincia de Neuquén anunció un récord de producción de petróleo: El Ministerio de Energía y Recursos Naturales del distrito que gobierna Omar Gutiérrez informó que durante febrero pasado se produjeron en la provincia 166.829 barriles de petróleo por día, el máximo valor registrado en los últimos 14 años. En los últimos meses se viene en alza con la producción.

¿Por qué ocurren estos récords de petróleo en medio de una fuerte crisis? Es que rige un contexto vinculado a la experiencia que ganó la industria en Vaca Muerta en los últimos cinco años. En 2017, se hacían entre una o dos etapas de fractura. Con tres, las empresas involucradas celebraban. Actualmente, la media es entre nueve y diez etapas de fractura por día y el desafío es que un set pueda sostener ese ritmo. Claro, en mejores contextos.

Con el coronavirus acechando y el hundimiento de los precios del petróleo, pareciera que los últimos récords de producción y de fracturas no se condicen con la situación del mundo. Sin embargo, esta es una industria donde hay los resultados suelen verse a largo plazo. Algunos pozos conectados en la previa del DNU 566 y el congelamiento de precios de combustibles, que persiste, empiezan a dar muestras de éxito por estos días.

Un ejemplo es el de ExxonMobil, una empresa que pasó de tener una producción moderada a sumar a su porfolio superpozos. La estadounidense rompió su récord de producción en Vaca Muerta al obtener un promedio de 2.460 barriles diarios de petróleo en el pozo BdC-5 (h), ubicado en el área Bajo del Choique-La Invernada. Desde noviembre que viene conectando nuevos pozos, que son justamente los que le reportan estos logros operativos.

El comportamiento de un yacimiento no es el mismo de una fábrica en serie. Si hay estímulos en las locaciones es para que los resultados se vean ahora. Y esto es pese a que no se condice con el momento que está atravesando la actividad ante el coronavirus, con protocolos de seguridad y guardias mínimas, que repercutirán en los próximos meses al caer el ritmo de perforación. Algo similar sucederá con la tasa de reposición de reservas, porque el ritmo no será el deseable.

YPF se venía preparando para un gran salto, con la construcción de plantas para procesar más barriles de crudo. Todo antes del techo al precio interno que le puso la anterior gestión durante tres meses y las indefiniciones en temas de energía de los primeros días del gobierno de Alberto Fernández. Hoy las prioridades son otras, relacionadas a la protección de la salud en los yacimientos. Pero el esfuerzo se sigue viendo cada vez que aparece otro récord.

La mejora en la calidad de la productividad de los pozos -toda esa migración hacia pozos horizontales que hizo Vaca Muerta-, la completación de pozos y la tecnología. Y también el know how que viene de contratistas como Halliburton, que fue la que logró 13 etapas en menos de 24 horas, o AESA con los boxes de arena. Antes había ensayo-error. El conocimiento del subsuelo en este último lustro es gracias al personal operativo que se puso al hombro la industria.

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