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La mitad de la suba de la producción nacional fue no convencional

Los datos del ministerio de Energía de Neuquén muestran el impacto del shale en el incremento registrado en diciembre pasado.

Adriano Calalesina - adrianoc@lmneuquen.com.ar

Los recursos del shale, esos hidrocarburos que se extraen de Vaca Muerta, ya influyen en el 50% del crecimiento de la producción de petróleo y gas de todo el país, según los datos oficiales comparativos entre noviembre y diciembre del año pasado.

Sólo en el shale oil, producido principalmente de la zona caliente de la Cuenca Neuquina, el salto en el último mes del 2019 fue de 48.329 m3 más, lo que representa el 48,4% del incremento de la producción nacional de crudo que experimentó un salto de 99.677 m3, según los datos del ministerio de Energía de Neuquén.

En la ventana gas, la diferencia fue un poco más amplia: Vaca Muerta influyó en el 52,2% del aumento de la producción nacional de shale gas. Entre noviembre y diciembre de 2019, en Neuquén la diferencia fue de 64.214 miles de metros cúbicos (Mm3) mientras que en la totalidad del país, en esos dos meses se ubicó en 122.275 (Mm3).

Los datos sirven para hacer foco en el impacto creciente del shale más allá de la coyuntura de estancamiento y la incertidumbre respecto a las medidas económicas que pudiera tomar con el sector el gobierno de Alberto Fernández, en el contexto de la discusión de la nueva Ley de Hidrocarburos.

Si bien el sector de producción convencional en el país representa una base consolidada, todo lo que está creciendo en producción en estos últimos meses se debe en buena parte a la influencia del shale neuquino.

De acuerdo a la información que maneja el Ministerio de Energía y Recursos Naturales de la Provincia de Neuquén, entre noviembre y diciembre de 2019, la producción de petróleo en el país subió un 3,9%. Pasó de 2.500.597 m3 a 2.600.274 m3.

En Neuquén, a su vez, la producción entre noviembre y diciembre de petróleo no convencional pasó de 512.396 m3 a 560.725 m3, un 9,43% más. Es decir, que el crecimiento en esa ventana es de más del doble en la provincia, que en el país.

En cuanto al gas, la producción en el país fue de 3.809.484 Mm3 en noviembre pasado y trepó a 3.931.759 Mm3 en diciembre, un 3,21% más. En tanto que en Vaca Muerta, la producción de shale gas (mayormente consolidada por el megayacimiento Fortín de Piedra) saltó de 1.425.410 Mm3 a 1.489.624 Mm3, 4,50% más de un mes a otro.

En términos cualitativos puede decirse que la producción hidrocarburífera del país está estancada y que en gas no hay una caída global debido a la influencia de la producción en los yacimientos no convencionales.

Y en petróleo, el panorama era esperanzador hasta la distorsión que se generó con la resolución 566/19 del gobierno del ex presidente Mauricio Macri, donde se le puso un tope al precio de los combustibles (se congeló el precio del barril interno en relación al Brent internacional), y las operadoras bajaron una veintena de equipos de perforación.

A diferencia de la producción convencional de yacimientos maduros, Vaca Muerta tiene una dinámica de producción que requiere de inversiones intensivas. Es decir que para sostener la producción en los pozos (que tienen una alta producción en un primer año pero después declinan rápidamente) hay que perforar de manera intensiva, lo que implica que los planes de perforación deben mantenerse en forma continua. Esa es una de las principales preocupaciones que tiene el gobierno neuquino para evitar que Vaca Muerta “se desinfle”, en medio de la crisis de inversiones producto de la coyuntura económica nacional.

Se espera para este mes que el Congreso de la Nación discuta una ley petrolera impulsada por el gobierno nacional y el presidente de YPF, Guillermo Nielsen, y con el aporte de distintos actores, entre ellos, el gobierno neuquino y legisladores nacionales, sindicatos petroleros y cámaras pyme.

Hay coincidencias en que la nueva ley debe tener cierto plafón para garantizar la continuidad de los planes de desarrollo en las concesiones no convencionales de Neuquén. Así se busca reactivar una industria que preveía inversiones por encima de los 5000 millones de dólares para el 2019.

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