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GNL: el nexo entre Vaca Muerta y Europa

Alemania inauguró la semana pasada una terminal de GNL y un gasoducto de 26 kilómetros en tiempo récord. La dependencia del gas ruso y la guerra obligaron a acelerar los plazos. El conflicto abre una venta de oportunidad para los proyectos argentinos.

El martes pasado, Alemania inauguró la terminal flotante de regasificación en el puerto de Wilhemshaven. La obra en el puerto del mar del Norte busca reemplazar el gas ruso con líquidos y sepultar de manera definitiva los proyectos en conjunto con el gobierno de Putin. La planta entrará en funcionamiento a principios de 2023, al igual que una segunda terminal flotante en el puerto de Brunsbuettel en el mismo mar. El proyecto incluye la inauguración de otras dos terminales a fines de 2023, Stade y Lubmin, y otras dos en estudio.

La nueva infraestructura portuaria, según información difundida por DW, estará equipada con tecnología para cambiar, en un futuro, a importaciones de fuentes de energía bajas en carbono como el hidrógeno.

El consultor José Luis Sureda explicó que el proyecto estaba en estudio antes de la invasión rusa a Ucrania y, luego de las sanciones internacionales, Alemania aceleró las obras. En conjunto, las seis FSRU teóricamente podrían cubrir un tercio de las necesidades anuales de gas de Alemania, unos 90.500 millones de metros cúbicos según el registro de consumo de 2021.

La urgencia actuó como un catalizador que aceleró los proyectos, que incluyen un gasoducto de 26 kilómetros e infraestructura de acopio de gas.

“Es un récord desde el punto de vista de que han tardado menos de un año en hacer esta”, agregó Sureda, y recordó que la terminal de Escobar en nuestro país se hizo en 11 meses, algo no tan alejado de los plazos alemanes. Incluso, la compañía Excelerate, que opera el barco regasificador en Argentina, firmó con el gobierno alemán un contrato por cinco años por el arrendamiento del buque Excelsior. En septiembre, el Exemplar comenzó a operar en el Báltico para brindar suministro a Finlandia y Estonia.

Precios

“Los alemanes han decidido esto a cualquier precio. Dejar de comprarle a Rusia implica que el precio va a subir porque vos estás destruyendo una oferta que es la oferta rusa. Los alemanes apostaron con éxito a que Estados Unidos los va a llenar de GNL y hoy el precio de ese commodity, en el comienzo del invierno, paradójicamente, ha bajado. En el mercado europeo, cuando termina el periodo invernal comienza un periodo de almacenamiento”, indicó el consultor.

En este contexto, Alemania logró recomponer su almacenaje subterráneo con gas norteamericano y noruego, alcanzando en octubre entre un 85% y un 90%. Esto sumado a un clima templado, por lo cual en octubre como en noviembre en Europa casi no usaron gas de reservas.

“Hoy tenés estacionados 30 o 40 barcos flotando cerca de Alemania y de España esperando que haya espacio en los almacenajes para poder descargar, lo que desató una competencia predatoria de precio, y hoy el GNL, paradójicamente, en invierno está más barato de lo que estaba”, explicó Sureda.

Y agregó que esta situación genera un problema que tanto Alemania como otros compradores de GNL deberán solucionar en un plazo prudente. “Las terminales necesitan ser evacuadas rápidamente, igual que en Argentina, porque son flotantes. Ahora bien, cuando vos estás en invierno, los gasoductos se están saturados por la demanda propia y resulta muy difícil a esa demanda de esos gasoductos agregarle además la descarga de las plantas de GNL”.

Esta competencia por el espacio en los ductos genera un “bloqueo a la descarga de GNL, algo que deberán solucionar con nuevos gasoductos a medida que agreguen plantas de regasificación”, añadió.

La ventana argentina

Si bien Rusia sigue vendiendo GNL a Europa, incluso con una ruta nueva por el Ártico, el reemplazo de esa fuente puede abrir una ventana de oportunidad única para Argentina.

“Si Europa se mantiene firme con la decisión de no volver a comprar gas ruso, Rusia va a tener que cerrar una enorme cantidad de producción, lo cual es un absurdo. Porque mientras Putin no hizo la locura de Ucrania, Rusia siempre fue un proveedor confiable para Europa, claro, y un proveedor relativamente barato comparado con las fuentes alternativas. Ahora bien, si ese gas ruso desaparece del mercado, va a ser una cosa impresionante y una oportunidad también para nosotros”, consideró Sureda.

Aunque aclaró que si se llegase a desplazar del gobierno a Putin por alguien más razonable, Europa va a volver a sentarse con Rusia, aunque con desconfianza y con un proceso de desgasificación en marcha.

Sin embargo, en ese contexto de “no depender de una o dos fuentes de aprovisionamiento, nosotros tenemos una extraordinaria oportunidad de ser un proveedor nuevo entre comillas, confiable en realidad. Ojalá veamos cómo hacemos las cosas, que creo que van a salir bien. Pero quiero decir que es un proveedor nuevo que además no tenemos ningún interés geopolítico porque no somos una potencia, solo queremos venderle y no molestamos a nadie. Y eso es muy valioso para ellos”, dijo Sureda.

“Antes de la invasión rusa, Argentina ni pensaba en exportar a Europa. Todos los proyectos de GNL que estaban siendo estudiados antes de febrero de este año no contemplaban los mercados de Europa”, explicó, y agregó que el tema de la transición energética todavía es un poco quimérico porque “para el mundo y para la gente es intolerable no contar con energía abundante, firme y barata. No lo tolera. Por lo tanto, el primer paso que hay que dar es lograr la transición hacia la seguridad energética. Cosa que Europa había desdeñado y ahora se dan cuenta de que eso es una de las razones por la cual entraron a esta crisis terrible. Europa aprendió y tiene claro que necesita energía firme, abundante y barata para entonces sí hacer una buena transición. Esto es una oportunidad única e increíble para Argentina”.

Gabriela Aguilar, CEO de Excelerate, subrayó que “Argentina tiene el potencial natural y la capacidad técnica para convertirse en un tiempo relativamente breve en exportador de GNL a un mundo que requiere cada vez más de este tipo recurso para garantizar la seguridad energética de los países y avanzar en la transición a fuentes renovables. Puede ser un actor fundamental en ese proceso, pero para ello se necesita el desarrollo de infraestructura clave y condiciones que se mantengan en el tiempo”.

GNL argentino

El gasoducto Néstor Kirchner “es central para que el país aproveche al máximo su capacidad energética, algo que nos acercaría al objetivo de tener un modelo exportador. Por otro lado, la previsión y constancia respecto de reglas y leyes que rigen a la actividad deben promover en este sentido el objetivo para que las inversiones se aseguren y mantengan”, aseguró Aguila.

Consideró que “antes de definir plazos (para una planta de licuefacción) es importante definir qué tipo de proyectos vamos a implementar. Nuestra propuesta con TGS es construir una planta modular, de modo de poder absorber y procesar la creciente oferta a medida que se desarrollan los recursos, e ir escalándolo en la medida en que va creciendo la producción exportable. Pero ese camino debe darse asegurando la seguridad energética del país, que es el objetivo que se plantean todas las naciones en este contexto. Para ello es necesario mantener resguardos flexibles de terminales flotantes para sostener la oferta en los momentos de alta demanda, ya sea en invierno como en el verano”.

“El mundo está viendo una crisis como ninguna otra en materia energética y en especial en lo que se refiere a gas. Sin embargo, no es una crisis de disponibilidad de recursos: existen en cantidad suficiente. Se trata de una crisis logística de acceso, dadas las consecuencias geopolíticas de la guerra en Ucrania”, aseguró Aguilar.

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