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Una mirada global para el shale gas

Las exportaciones podrían dar un gran paso si la industria aprovecha los tramos de gasoductos que conectan con Chile, Brasil y Uruguay. Sostener la producción sin vaivenes estacionales para el desarrollo pleno del sector de los hidrocarburos no convencionales.

Abrir nuevos mercados resulta una de las necesidades que tiene la industria del gas en la Argentina para cubrir dos frentes. El primero es el autoabastecimiento y evitar el amesetamiento de una curva de declino del gas, algo natural y abrupto en los yacimientos shale. El otro frente es poder sostener una producción constante todo el año, sin tener que bajar o subir de acuerdo con la estacionalidad, enviando los excedentes al exterior.

Si bien en algún momento el sector pensaba en una planta de licuefacción de GNL para llegar a los mercados asiáticos, lo cierto es que a la espera de las renegociaciones de la deuda externa para tener financiamiento a tasas razonables y que la pandemia del nuevo coronavirus afloje, todavía existen posibilidades más cercanas.

Las interconexiones con Chile, Brasil y Uruguay no están aprovechadas al máximo. Con Chile, las exportaciones de gas desde Vaca Muerta y la Cuenca Austral se retomaron el año pasado después de mucho tiempo. Existe una vía uruguaya que solamente se aprovecha en un 1,8%. Y luego está el gasoducto que llega hasta Uruguaiana, donde podría llevarse gas para abastecer al sur brasileño.

Argentina cuenta con gasoductos de exportación operativos (ver mapa). Sin embargo, en el caso de Brasil el gasoducto tiene no está siendo utilizado. Una compañía que vio la veta fue SAESA, que recientemente compró una central termoeléctrica para adquirir, en principio, 2,5 millones de metros cúbicos diarios de gas argentino, con especial interés en transportar la producción de los yacimientos shale de Vaca Muerta.

Algunos tramos también están saturados, mientras que otros se encuentran ociosos, como es el Gasoducto del Noroeste -actualmente lleva algo de gas al Litoral, pero su objetivo era cubrir el norte del país-.

Yendo a los datos: la producción de gas en Neuquén llegó a 71 millones de metros cúbicos por día en agosto, según los datos del Ministerio de Energía y Recursos Naturales de la provincia.

Solamente el 4% de la gran roca de Vaca Muerta está en explotación y aún así generó una sobreoferta de gas. Todo un botón de muestra del potencial que tienen los yacimientos que van por el objetivo shale. Ese gigantesco volumen de gas puede estancarse e incluso declinar abruptamente si no se sostienen la perforación y las etapas de fractura, que además generan actividad. Con los nuevos planes de YPF en la cuenca, se espera que el número de petroleros suspendidos baje de 17 mil a 9000.

Yendo al contexto. Si bien la producción de gas tuvo un alza hasta 2019, en buena medida fue gracias al desarrollo de Vaca Muerta y de un play importante como lo fue Fortín de Piedra y sus 17,5 millones de metros cúbicos por día -no por nada se trata de una inversión de 2500 millones de dólares-. Con los cambios en la resolución 46, muchas compañías giraron al petróleo y volvieron a desatender a un saturado mercado del gas, con precios por millón de BTU muy bajos.

Plan Gas: sus objetivos

Algunos analistas en el Congreso de Producción del IAPG, realizado en Mar del Plata el año pasado, proyectaban un declino del shale gas que afectaría a toda la industria y al autoabastecimiento. Es así que esta semana se lanzó definitivamente el Plan Gas 4 (ver págs. 8-9).

Las oportunidades al exterior las manifestaron el presidente Alberto Fernández y el gobernador Omar Gutiérrez en la presentación del Esquema del Gas 2020/2024 el jueves último desde Loma Campana, una de las áreas más destacadas de YPF en Vaca Muerta.

Neuquén exportó en agosto el 40% de su producción, dándole valor así al crudo Medanito (que en la industria ya es un blend entre el shale de Vaca Muerta y el convencional).

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Llaves para abrir el potencial exportador

  1. Los mercados cercanos para aprovechar. La optimización de los gasoductos existentes colaboraría para que las productoras transporten su producción gasífera hacia nuevos destinos además de Chile, como Brasil y Uruguay. Estos últimos además son socios del Mercosur y debiera generarse un plan a largo plazo de exportaciones en firme.
  2. Recuperar la confianza. La Argentina cortó el suministro a Chile en algún momento y perdió así la confianza del vecino país. Algo similar ocurrió con Uruguay con el proyecto de un megagasoducto. El camino hacia la recuperación de la confianza será largo, primero mostrando los números de Vaca Muerta y las inversiones proyectadas, luego firmando contratos con todas las garantías posibles.
  3. ¿Una Argentina que juegue en las grandes ligas del GNL? Las tímidas exportaciones hacia Brasil de gas natural licuado, gracias a la barcaza y tecnología de empresas como Excelerate, podrían ser el puntapié del desarrollo de algo más grande en Bahía Blanca. Es decir, la creación de una planta de licuefacción para producir GNL a gran escala y ubicar al país entre los grandes exportadores de ese recurso al mundo.

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