Escenario

Vaca Muerta 2020: entre dudas y desafíos

Para consultores energéticos, las complicaciones económicas actuales imponen un escenario en el que en el mejor de los casos se podría igualar el actual ritmo de inversiones. Las obras para el transporte del gas asoman como trascendentes si lo que se busca es afianzar el horizonte exportador. La inversión en gas encierra otra clave para evitar el declino de la producción. ¿Qué esperan para el largo plazo?

Por Daniel Barneda

Nadie duda de la riqueza de Vaca Muerta y es sabido que también es prioridad para el próximo gobierno, pero desde las empresas saben que, según las medidas que se tomen, la velocidad del desarrollo será muy diferente. Y eso hoy en un marco de incertidumbre -producto además de las restricciones cambiarias y al congelamiento de los combustibles de mediados de agosto, que terminó de enturbiar el clima en la industria- se traduce en mera expectativa con pocos equipos de perforación en marcha y planes en duda.

En opinión de Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Argentino de Energía “General Mosconi”, resulta muy difícil hacer una proyección de lo que puede pasar en Vaca Muerta el año en 2020. "Hay una gran incertidumbre sobre la macro, especialmente porque el nuevo gobierno todavía no ha dado señales sobre las decisiones que piensa tomar y solo circulan versiones sobre lo que cada grupo que aparece como candidato a llevar adelante la estrategia petrolera piensa; la macro es muy importante porque Vaca Muerta necesita entre 10 y 15 mil millones de dólares/año para continuar creciendo", subraya.

En septiembre de este año el petróleo no convencional representó el 21% de la producción total, del orden de los 110.000 barriles/día. Rabinovich considera que "para seguir creciendo va a requerir inversiones, las que al menos en 2020 presentan grandes incertidumbres. El otro factor de crecimiento son los precios internacionales que no se prevé que el año próximo sean en promedio superiores a los 60 u$s/barril; el crecimiento de la producción en 2019 en el shale fue del 30% y en el mejor de los escenarios se puede esperar una tasa similar para el 2020, llegando a los 130.000 barriles/día".

Al respecto del gas natural, el directivo del IAE cree que la situación es más compleja "porque a la incertidumbre macro se agregan los requerimientos de infraestructura necesarios para incrementar su evacuación, quedando las decisiones para el próximo año. En este panorama una evaluación optimista permitiría adelantar un crecimiento similar al de 2019, del 20% y alcanzar una producción de 75 millones de m3/día, pero si se mantiene la incertidumbre es muy probable que la producción de gas natural en Vaca Muerta comience a declinar en 2020".

Para la abogada y economista, Laura Giumelli, directora de la maestría en la gestión de energía de la Universidad de Lanús, Vaca Muerta requiere de no perder más tiempo en las obras de infraestructura, al margen de la coyuntura actual que posiblemente se extienda, al menos, en los primeros meses del año entrante. Hablo de la infraestructura de vinculación a la exportación y capacidad de licuefacción.

"Esas obras necesitan de la definición del volumen a exportar a lo largo del año -no puede dimensionarse y apalancarse sin contratos de largo plazo-. Este es un punto importante. Esos contratos serán o muy bajos en su net back (por el costo de transporte y riesgo de las variaciones de precio en el mercado internacional) , y porque la obligación de abastecimiento interno es una condición a la fecha legalmente impuesta", argumenta.

Y señala tres aspectos clave:

- La falta de definición del precio en el mercado interno y los volúmenes que se estimen para su abastecimiento, (que son condición necesaria para habilitar las exportaciones) dificultan las proyecciones.

- Los faltantes de no convencionales que se inyectan en el mercado interno dependerán de la política del nuevo gobierno en relación a las tarifas.

- En ese sentido "blindar" fiscalmente la exportación (aun con pérdida de ingreso fiscal y regalía) no alcanzaría para resolver el corto-mediano plazo. La incidencia del devenir va a depender de qué se hace en y para el mercado interno.

Consultado por +e, Nicolás Verini, consultor en temas petroleros advierte que el nuevo gobierno deberá asumir un nuevo desafío con la explotación de Vaca Muerta, como sucedió con otros gobiernos en las décadas del 70 y del 80 cuando se descubrieron los grandes yacimientos convencionales como Loma de la Lata ,Chihuido de la Sierra Negra, Aguada San Roque y Aguada Pichana y permitió la configuración de un nuevo mapa energético de la Argentina.

"A futuro -resalta Verini- el mejor escenario de precios y condiciones de mercado multiplicaría por 8 el valor de la producción de shale hacia 2030, según Analytica. Serían u$s 12.139 millones en petróleo y u$s 20.327 millones en gas. En cambio, un mal escenario podría planchar esa curva, en la que igual habría un crecimiento cercano al 200%: u$s 4.501 millones para crudo y u$s 6.788 millones para gas. El saldo comercial sería superavitario en u$s 12.238 millones en el mejor escenario para Vaca Muerta (a lo que se le pueden restar algunos miles de millones de dólares de déficit comercial en el resto de las actividades económicas) e igualmente en verde en un peor escenario, con u$s 3.829 millones".

Según el estudio de Analytica la administración de Mauricio Macri se irá habiendo destinado u$s 33.900 millones en cuatro años en subsidios, casi la mitad que los u$s 57.700 que puso Cristina Fernández de Kirchner en su segundo mandato para mantener congeladas las tarifas.

Un escenario al 2050

Bajo la hipótesis de que en Vaca Muerta se perforarían pozos hasta 2050, considerando el crecimiento de las renovables para esa época, el ingeniero Juan Rosbaco, fundador de JAR Consultora, pronosticó un escenario de máxima de perforación de 88.000 pozos con un costo de pozo promedio (gracias a la curva de aprendizaje) de u$s 8 millones.

En el escenario de mínima para Vaca Muerta, Rosbaco sostiene que se continuará perforando al ritmo actual, debido a restricciones en la disponibilidad de capital, con un costo del pozo promedio estimado en u$s 11 millones. Este escenario incluye inversiones totales de u$s 2.600 millones al año aproximadamente.

"El pronóstico de máxima, estimo de muy difícil cumplimiento aunque el monto de inversión anual no es demasiado superior a lo que habitualmente se menciona como cifra deseada, muestra el gran potencial de Vaca Muerta ya que aún el pronóstico de mínima presenta interés (incorporaría anualmente un 65% de la producción actual)", señaló Rosbaco.

"De todas formas, los montos involucrados son altos y estimo que para conseguir los capitales necesarios para cualquier plan lógico y sustentable, se necesitará una ley que asegure la perdurabilidad de las reglas establecidas, resultando interesante también establecer por parte del estado algún seguro que minimice las incertidumbres sobre el precio futuro del crudo, habida cuenta que la explotación actual de Vaca Muerta resulta en muchos casos marginal", explicó.

El albertismo, Nielsen y las petroleras

Está claro que las petroleras esperan señales de Alberto Fernández para reactivar inversiones. Y esas señales estarían dadas por tres premisas innegociables: Seguridad jurídica a largo plazo; resolver la deuda externa e interna a fin de alentar el crédito a tasas razonables; y entender políticamente que toda medida que no incentive inversiones significará más gas y petróleo sin monetizar y que el horizonte es 10 a 15 años.

Vaca Muerta generó más de 8000 nuevos puestos de trabajo y podría generar divisas por 26 mil millones de dólares anuales de cara a 2023, entre sustitución de importaciones, inversión extranjera y producción exportable, en una proyección muy optimista. Los empresarios confían en las reuniones que fueron teniendo en los últimos meses con el economista Guillermo Nielsen, el interlocutor energético de Fernández, quien ha recorrido las oficinas de las empresas con su proyecto para potenciar Vaca Muerta bajo el brazo y promesas de grandes inversiones.

El proyecto de Nielsen, según aseguran en las empresas, tiene como objetivo generar inversiones por unos USD 30.000 millones para los próximos cuatro años y el mecanismo sería a través de un fideicomiso que les de certidumbre y previsibilidad.

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