Energía Renovable

Renovables: del camino recorrido a las metas que son posibles para Argentina

Por ley, la matriz energética tiene que abastecerse de un 20% por energías limpias para 2025. "Es posible que eso sea poco y se pueda avanzar incluso más, hacia un 30% o un 40%", analizó Diego Werner de Aires Renewables.

Sofía Sandoval - ssandoval@lmneuquen.com.ar

Los avances introducidos durante los últimos cuatro años en el escenario de las energías renovables parecen allanar el terreno para que se cumplan las metas propuestas hacia 2025 por la ley nacional 27.191, que propone que un 20% de la matriz energética del país provenga, para ese año, de fuentes renovables. Hasta ahora, ya se avanzó en la generación de unos 5 gigavatios de potencia, lo que implica la mitad de ese camino, con una fuerte impronta en los proyectos éolicos y solares.

El Ministerio de Energía y Minería de la Nación publicó recientemente un informe que muestra los escenarios energéticos a 2030, donde afirma una proyección del crecimiento de la participación de las energías renovables dentro de la matriz energética. En ese marco, se prevé un salto que duplica el peso de estas nuevas fuentes con respecto a una menor dependencia de los combustibles fósiles.

Diego Werner es director técnico de la firma Aires Renewables, una empresa ítalo argentina que ofrece servicios de consultoría y desarrollo de proyectos de inversión para la generación de energías renovables. Explicó que es imposible pensar en una matriz dependiente de fuentes renovables, ya que las fuentes de tipo fósil son necesarias para mantener la estabilidad del sistema durante las intermitencias del sol o los vientos. Sin embargo, aseguró que existen otras naciones que ya cuentan con una participación del 40% o del 50%, según la participación de las fuentes hidroeléctricas en la matriz.

"El número del 20% está puesto por factores técnicos y lógicos, es posible que eso sea poco y se pueda avanzar incluso más, hacia un 30% o un 40%", opinó el especialista, quien aseguró que los avances tecnológicos pueden prometer nuevas formas de desarrollar energías limpias de manera más económica.

"Cuando las baterías de litio sean lo suficientemente económicas, es probable que generar energía eólica con baterías sea más económico que construir una central térmica, pero hoy en día es más costoso", explicó Werner.

Desde la aprobación de la normativa a la actualidad, con un transcurso de apenas cuatro años, la industria ya ha registrado importantes reducciones de costos, basadas sobre todo en la importación de componentes fabricados en China y otras cuestiones que responden a la evolución en la fabricación y que redujeron el costo de la producción en renovables. En ese sentido, Werner detalló que el valor del megavatio/hora era de 150 dólares en 2015 y apenas un año después se adjudicaron parques eólicos por valores que rondaban los 60 o 70 dólares por la misma unidad de medida.

Dentro de la porción de la matriz ocupada por las energías limpias se destacan, sobre todo, la energía eólica, la solar, la biomasa y algunos pequeños aprovechamientos hidroeléctricos. Según Werner, las políticas nacionales apuntaron a generar un desarrollo federal de las energías renovables que favoreciera a todas las provincias. Sin embargo, la mayor rentabilidad está puesta en la generación a partir del viento y el sol, más allá de los recursos de los que disponga cada provincia.

Consideró, no obstante, que se trata de una política acertada porque permite desarrollar otros nichos, aunque aclaró que es necesario pensar en proyectos a menor escala para las tecnologías más costosas y potenciar a gran escala las fuentes más económicas.

El crecimiento abrupto en el desarrollo de estas energías plantea desafíos para el futuro, como la convivencia de la energía verde con las que provienen de otras fuentes más contaminantes. Asimismo, es necesario desarrollar la infraestructura para ampliar la red de distribución al tamaño adecuado para transportar la nueva potencia que se genere. "Eso implica un costo y una mayor responsabilidad del Estado", sostuvo el especialista.

Acaso uno de los desafíos pendientes pase por hacer viable este tipo de proyectos en un contexto en el que en buena medida los principales desarrollos energéticos del país pasen por el segmento shale, con Vaca Muerta a la cabeza.

Para algunos especialistas, el crecimiento de ambos sectores puede ser complementario, estableciendo cuáles deben ser las prioridades y las posibilidades del país en uno y otro segmento de la generación de energía.

La crisis económica y la caída en la demanda de energía que llegó como consecuencia parece ser una gran oportunidad para comenzar a planificar cómo generar la provisión y el transporte necesario para cuando llegue una posible reactivación y el consumo energético crezca de la mano de la industria. En ese sentido, aclaró que es necesario pensar cómo desarrollar proyectos de energía renovable a largo plazo, sin interceder en el aprovechamiento que se hace de las fuentes tradicionales.

"La evolución va a ser eólica y solar, como pasó en Chile o en otros países de Europa", señaló Werner. Para él, en el corto plazo se desarrollarán proyectos de media potencia, de entre 1 y 15 megavatios, mientras que en un mediano plazo es posible pensar en megaproyectos que oscilan entre los 100 y los 300 megas.

El futuro con la nueva gestión

Para el referente de Aires Renewables, las expectativas son optimistas para la nueva gestión. Según detalló, el desarrollo de las renovables fue una de las principales banderas del gobierno saliente, a pesar de que la ley que propone el 25% de participación en la matriz fue gestada desde el Frente para la Victoria. En ese sentido, consideró que el gobierno entrante no va a descuidar la atención en este tipo de proyectos.

"Es una tendencia mundial y es imparable", se confió. "Ir en contra de las renovables es ir en contra del futuro porque, más allá de su costado ambiental, tienen el menor costo de generación de energía", sostuvo y aclaró que es más difícil cuantificar los beneficios ambientales que el impacto que tiene en la economía.

Werner consideró que el mundo tiende hacia la electrificación, por lo que en el futuro será necesario generar cada vez más energía limpia y barata para abastecer el consumo de automóviles y otras tecnologías que requieran electricidad. Sin embargo, mencionó que no tiene demasiado sentido desarrollar más allá de los 10 gigavatios propuestos por la ley si no se avanza, de forma simultánea, en un proceso de integración regional que permita pensar en un abastecimiento más allá de las fronteras nacionales. "Europa lo logró así, más a través de la integración que de las grandes inversiones", concluyó.

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