crisis petrolera

EE.UU., el fracking en declino y la menor producción

El shale oil convirtió al país en exportador. Los bajos precios obligan a frenar en la marcha de lo que hasta hace solo meses era una tromba productora.

David Mottura - motturad@lmneuquen.com.ar

El COVID-19 derrumbó la demanda de energía y combustibles en el mundo. Las medidas de prevención en distintos países todavía no abren del todo la economía, que tampoco volverá a ser la misma del contexto previo de la pandemia, al menos este año. Estados Unidos, que se convirtió en un exportador de crudo, vio un desplome de su actividad y, especialmente, el freno del segmento del shale.

Rystad Energy informó que fracturación hidráulica terminó en torno a los 300 pozos en abril; de ellos, 200 en Permian, alrededor de 50 en Bakken y el resto en Eagle Ford. Todas formaciones que dieron forma a la industria del shale y el negocio del fracking en América del Norte, tecnología que luego se aplicaría en la roca argentina de Vaca Muerta.

“Esto se traduce en una disminución del 60% en las operaciones de fractura iniciadas entre el nivel máximo observado en enero”, indica el reporte de la consultora en temas de energía con base en la ciudad de Oslo, en Noruega.

“Con una disminución tan rápida en el fracking ya visible, se producirá muy poca actividad en las cuencas petroleras durante el resto del segundo trimestre de 2020. La disminución de la producción de base natural, que hemos visto como un piso absoluto para la producción, se convierte en un escenario de producción cada vez más relevante”, dijo Artem Abramov, jefe de Investigación de Shale de Rystad Energy.

Chesapeake Energy Corp., una de las primeras empresas de la “shale revolution” en Estados Unidos, comunicó que atraviesa problemas de acceso a financiamiento y que evalúa ir a la quiebra.

La empresa visualiza una reestructuración judicial por bancarrota de sus más de u$s 9000 millones en deuda si los precios del petróleo no se recuperan de la profunda caída provocada por la pandemia. El West Texas Intermediate (WTI) mejoraba algo más de u$s 25 esta semana, luego de perforar un histórico valor negativo en abril: se pagaba por recibir barriles de crudo estadounidense.

Chesapeake había enfocado en el shale oil cuando primero la afectó la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia, que llevó a los valores referenciales por debajo de los u$s 30 por barril. Luego, la pandemia atacó a la demanda, que dejó de consumir, y las subastas del 20 de abril llevaron a los futuros del WTI a cotizar a -38 dólares.

Se espera que hasta fin de año no se realicen nuevos pozos horizontales en Estados Unidos, por lo que se pronostica una caída de tres millones de barriles por día entre octubre y noviembre, con Permian representando más de la mitad del declino.

El mercado está a la espera de que baje la producción a nivel mundial, con el recorte de los países que integran la OPEP. La capacidad física de almacenamiento sigue en su punto límite, por lo que Arabia Saudita propuso más recortes y lo seguirían sus pares (ver aparte).

“Por el lado de la demanda y el almacenamiento, el mercado ya se está moviendo a través de su desafío más difícil hasta el momento, y la venta masiva del mes anterior del WTI enfatizó cuán roto ya podría estar el mercado físico. Por lo tanto, nos preocupa que se requieran importantes cierres de producción en las próximas semanas para que el mercado se equilibre de manera brutal”, subrayó Abramov para el informe de Rystad Energy.

La “shale revolution” estimaba una desaceleración para este año, sin embargo, fue el coronavirus el que la obligó a dar un freno abrupto.

Arabia Saudita: otro millón de barriles

La OPEP+, el grupo integrado por países exportadores y aliados no miembros del cartel, quiere continuar con los recortes de petróleo más allá de junio, cuando concluya el pacto por 9,7 millones de barriles por día.

Mientras tanto, crecen los rumores de que Arabia Saudita aplicaría un recorte adicional de un millón de barriles por día. De este modo, llegaría a los 4,8 millones de barriles diarios menos y mantendría una cuota de 7,5 millones de barriles por día de producción.

“Los ministros quieren mantener los mismos recortes en la producción de petróleo de ahora, que son alrededor de 10 millones de bpd, después de junio. No quieren reducir el tamaño de los recortes. Ese es el escenario base que se está discutiendo ahora”, dijo una fuente de OPEP+ a Reuters.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios como Rusia acordaron reducir la producción en mayo y junio de 2020 para estabilizar los precios del petróleo. Es el mayor recorte de la historia, que representa el 10% del suministro mundial de crudo.

La Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos informó que la demanda mundial de petróleo en 2020 se hundirá 8,1 millones de barriles por día, para ubicarse en 92,6 millones de barriles por día.

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