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Biocombustibles: el Senado, a un paso de prorrogar la ley

Con el vencimiento de la norma encima, los senadores advierten que con los cuatro años de prórroga del proyecto ganan tiempo y se suben a ese tren.

La prórroga por cuatro años de la Ley 26.093 de Biocombustibles se anticipa como la resolución para uno de los temas pendientes de la agenda energética legislativa nacional. Ni una nueva ley, como reclama gran parte del sector de productores de biodiesel y bioetanol que hacen hincapié en los avances tecnológicos y en un precio acorde a los costos, ni la extensión por 15 años como prefiere otra parte del segmento, ni tampoco la desregulación como piden los petroleros y refinadores. Con el vencimiento de la norma encima, los senadores advierten que con cuatro años de prórroga el sector obtendrá un respiro, al menos en plena pandemia y con una agenda cargada de urgencias, y ya se suben a ese tren.

Las petroleras y refinadoras se resisten a ver un escenario a mitad de camino y no quieren perder la oportunidad de cambiar las disposiciones que hoy las obligan a pagar por un insumo que ellos también podrían producir pero no los dejan. Hasta mostraron su enojo con el plantel parlamentario porque no fueron convocados a las reuniones de comisión para dar su opinión. De todas maneras, los referentes y las cámaras o asociaciones de los biocombustibles tampoco fueron invitados a esas instancias de debate.

Así las cosas, el proyecto, que logró el dictamen la semana pasada en una una sesión de la Comisión de Minería, Energía y Combustible en el Senado nacional y este jueves baja al recinto para ser discutido, es el de la senadora santafesina del Frente de Todos, María de los Ángeles Sacnun. Si el Senado le da la media sanción, pasa a Diputados para su tratamiento.

En los fundamentos de la iniciativa, Sacnun sostuvo que esta extensión “no solo otorgaría previsibilidad a los productores de biocombustibles, sino también a todo el entramado productivo del sector agrícola y de la agroindustria”.

Más allá de las resistencias de quienes elaboran los insumos fósiles y los deben mezclar con los biocombustibles, el proyecto obtuvo el despacho en la sesión de comisión con el apoyo de los senadores de provincias petroleras.

En ese sentido, el senador por Neuquén del Frente de Todos, Oscar Parrilli, dijo en la reunión de comisión que “cuatro años no es un plazo excesivo” y al mismo tiempo evaluó que “le da una previsibilidad importante a un sector de la economía que lo necesita”.

Vamos a tener el tiempo para debatir y discutir a fondo una ley integral de promoción de los biocombustibles en la Argentina. De 15 años aquí hay nuevas técnicas, nuevos elementos y hay incluso nuevos insumos para los biocombustibles que tenemos que también analizar”, señaló el legislador y así aclaró que el apoyo al proyecto de su par santafesina es solo para tener más tiempo para planificar y discutir que tipo de ley precisa el sector de los biocombustibles.

“En las provincias productoras, como la que represento, hay empresas que hoy están haciendo comunicados y lobbies, y plantean posturas en contra de esta prórroga; queda muy claro que vienen a pedir que no quieren que le demos beneficios a otros, que se los demos a ellos. Piden un precio del barril criollo, piden una garantía para el precio del millón de BTU, es decir el Estado sirve cuando me da a mí, ahora cuando le da a otro ya es un Estado ineficiente, incapaz, choripanero”, criticó Parrilli al segmento de los petroleros.

Sí estoy convencido que es necesaria esta prórroga, si hoy no tenemos un sistema definitivo es porque no se hizo durante estos últimos años pero hay que tener un mecanismo definitivo, actualizado y moderno de promoción de los biocombustibles. Así que ahora nos tomaremos el tiempo necesario para una nueva ley”, completó.

Faltan seis meses para que venza el régimen de promoción que desde 2006 la producción, comercialización y uso sustentable de los biocombustibles en la Argentina. El Ejecutivo nacional tiene la facultad para extender ese plazo con un simple decreto por tres años, si lo que falta es tiempo y medio año no alcanza para preparar y debatir una nueva reglamentación.

Por su parte, para los productores de biocombustibles que no se resignan a que no se trate un nuevo régimen, cuatro años de prórroga para pensar qué sigue es mucho tiempo.

“La actual ley cumplió un ciclo exitoso pero está agotada: ya no garantiza ni crecimiento, ni una rentabilidad mínima, ni siquiera el cumplimiento de su reglamentación. Además, los avances técnicos y científicos producidos en las últimas dos décadas recomiendan la sanción de una nueva ley, estableciendo flamantes senderos para una intensificación en el uso de los biocombustibles, incorporando nuevos procesos y productos que promuevan mayor eficiencia en cada cadena de valor”, sostienen la Cámara de Bioetanol de Maíz, la Cámara de Industrializadoras de Granos y Productores de Biocombustibles en Origen, la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, la Cámara Argentina de Biocombustibles y la Cámara Santafesina de Energías Renovables.

En tanto, los petroleros dan su visión y dicen que no va más el esquema de promoción porque tuvo un débito fiscal de 6000 millones de dólares por menor recaudación de impuestos y una pérdida de divisas de 1400 millones de dólares por aceite de soja y maíz que podría haberse exportado y terminó volcándose al mercado interno en forma de combustible.

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